El presidente saliente de Colombia, Gustavo Petro, anunció que su último viaje oficial antes de abandonar el poder será a Cuba, una decisión que vuelve a evidenciar su cercanía con el régimen de La Habana y que contrasta con la política exterior anunciada por el presidente electo, Abelardo de la Espriella, quien ha prometido romper relaciones diplomáticas con las dictaduras de Cuba y Nicaragua.

En un extenso mensaje publicado el lunes en la red social X, Petro explicó que decidió cancelar un viaje previsto a Estados Unidos y sustituirlo por una visita a la isla.

"Lo reemplacé por un lugar que considero vital para la soberanía nacional y la lucha por la vida en el Caribe: la Cuba agredida", escribió el mandatario.

En el mismo mensaje, Petro criticó el rumbo que, a su juicio, tomará la diplomacia colombiana con el próximo gobierno.

"Y qué decir de Cuba que nos da su música sublime llena de arte, y pudo darnos las vacunas para salvar la vida de decenas de miles de viejos y viejas que murieron por el COVID y que por odio político a Cuba prefirieron dejarlos morir", afirmó.

La visita fue confirmada este jueves, tendrá una duración de dos días y contempla una reunión con el dictador cubano Miguel Díaz-Canel, apenas unos días antes del relevo presidencial en Colombia. 

Al parecer, el encuentro "buscará expresar un mensaje de solidaridad del Gobierno colombiano con el régimen cubano frente a la situación económica y social que atraviesa la isla. Durante la visita también se desarrollarían reuniones bilaterales entre ambos mandatarios", añadió un reporte de Infobae.

Contraste con el próximo gobierno

El anuncio de Petro llega apenas días después de que el presidente electo, Abelardo de la Espriella, reiterara que su administración romperá relaciones diplomáticas con los regímenes de Cuba y Nicaragua como parte de una profunda reestructuración del servicio exterior colombiano.

"En mi gobierno no habrá vínculo alguno con tiranías", afirmó De la Espriella el pasado domingo al anunciar el cierre de 14 embajadas y 15 consulados, precisando que las únicas rupturas diplomáticas serán con Cuba y Nicaragua.

El mandatario electo, que asumirá la Presidencia el próximo 7 de agosto, derrotó en las elecciones de junio al senador izquierdista Iván Cepeda y ha prometido un giro radical en la política exterior colombiana.

Sus declaraciones confirman la línea adelantada semanas atrás por su futuro ministro de Relaciones Exteriores, Omar Bula Escobar, quien aseguró que el nuevo gobierno no mantendrá embajadas en países gobernados por dictaduras.

"Para mí, una embajada en una dictadura (...) legitima la dictadura", declaró entonces Bula Escobar, citado por Infobae.

Un respaldo constante al régimen cubano

Durante su mandato, Petro mantuvo una relación de cercanía política con el régimen cubano. Defendió reiteradamente el levantamiento de las sanciones estadounidenses contra La Habana, calificó el embargo como una medida injusta y reivindicó el papel de Cuba como garante de los procesos de paz con las antiguas FARC y el ELN. También restableció plenamente las relaciones bilaterales y respaldó la continuidad de la cooperación con el régimen.

En diversas ocasiones, el mandatario colombiano evitó calificar al sistema cubano como una dictadura y defendió públicamente al régimen de Díaz-Canel frente a las presiones internacionales, una postura que generó críticas de sectores de la oposición colombiana y cubana.

El viaje anunciado esta semana refuerza esa línea política en los últimos días de su administración y simboliza el fuerte contraste con el gobierno entrante, que ha prometido cortar los vínculos diplomáticos con La Habana y dejar de reconocer como interlocutores a regímenes dictatoriales.