El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, volvió a cargar este fin de semana contra el régimen cubano al afirmar que La Habana representa una amenaza para la seguridad nacional estadounidense por sus actividades de espionaje e influencia política, y defendió un reciente informe oficial que describe a la Isla como el principal referente del comunismo del siglo XXI.

Durante una entrevista concedida el sábado a Fox News, Rubio sostuvo que, pese a su reducido tamaño, el régimen castrista ha desarrollado durante décadas una capacidad de infiltración y operaciones de inteligencia muy superior a la de otros países.

"Para el estadounidense promedio, Cuba es un país pequeño a 90 millas de nuestras costas, con una población de 9,5 millones de personas; pero la gente olvida que, cuando se trata de asuntos como el espionaje y las operaciones de influencia, en realidad son una superpotencia en esos campos", afirmó.

El jefe de la diplomacia estadounidense recordó que Cuba ha protagonizado algunos de los casos más relevantes de espionaje contra Estados Unidos, entre ellos el de la exanalista de inteligencia y espía Ana Belén Montes.

"Si se analiza la historia del espionaje en Estados Unidos, Cuba es el único país que ha implantado y encubierto espías de forma sistemática en nuestro sistema sin siquiera pagarles", aseguró.

Rubio también acusó al régimen de haber respaldado durante décadas movimientos e insurgencias de izquierda en distintos países de América Latina como parte de su estrategia de expansión política e ideológica.

Rubio defiende informe que señala a Cuba como epicentro del comunismo del siglo XXI

Durante la entrevista, el secretario de Estado respaldó el informe Cuba: The Capital of 21st Century Communism, publicado por el Departamento de Estado en julio y dedicado exclusivamente a examinar la proyección internacional del régimen cubano.

El documento sostiene que La Habana desarrolló una estrategia propia de expansión revolucionaria basada en el espionaje, el apoyo a guerrillas y la infiltración política, convirtiéndose en un actor con influencia mucho más allá de sus dimensiones geográficas y económicas.

Según el informe, el castrismo no fue simplemente un aliado de la Unión Soviética, sino que elaboró una doctrina propia que logró sobrevivir al colapso del bloque socialista. En lugar de centrar su discurso en la lucha de clases, el régimen sustituyó ese enfoque por narrativas de antiimperialismo, tercermundismo, cuestiones raciales y confrontación con Occidente, lo que le permitió mantener influencia en organizaciones políticas, movimientos sociales y espacios académicos en diferentes países.

Para Washington, esa capacidad de adaptación explica la permanencia del proyecto político impulsado por Fidel Castro décadas después de la desaparición de la URSS.

"El principal problema de Cuba es que su régimen es un desastre"

Las declaraciones de Rubio se producen pocos días después de que responsabilizara directamente al sistema político y económico impuesto por el castrismo de la profunda crisis que atraviesa la Isla y del éxodo masivo de millones de cubanos.

En declaraciones públicas realizadas la semana pasada, el secretario de Estado afirmó que "el principal problema de Cuba es que su régimen es un desastre" y aseguró que el objetivo de la política estadounidense es contribuir a que el pueblo cubano pueda aspirar a un futuro distinto.

"El objetivo es lograr una Cuba donde el pueblo pueda tener prosperidad, tranquilidad, seguridad y una vida mejor de cara al futuro, como lo hacen los cubanos en todas partes del mundo cuando salen de Cuba", expresó.

Las nuevas declaraciones de Rubio se producen en un contexto de endurecimiento de la política de Washington hacia La Habana y refuerzan el discurso de la Administración estadounidense de que la crisis cubana responde, fundamentalmente, al modelo político y económico del régimen, más que a factores externos, como quiere hacer creer el régimen.