El preso político del 11J José Ramón Solano Randiche cumple un mes en huelga de hambre, iniciada el pasado 14 de julio en la Prisión Provincial de Holguín, después de que las autoridades penitenciarias suspendieran el pase a su vivienda que le correspondía y lo devolvieran a un régimen cerrado por otros seis meses.

La medida le impidió compartir con su hijo el día de su cumpleaños, según información proporcionada a ADN Cuba por una fuente familiar. Solano Randiche había sido trasladado anteriormente a un régimen de mínima severidad, condición que le permitía acceder a pases periódicos.

“Él sigue en la huelga de hambre. Está en una celda en puesto médico”, dijo la fuente familiar. Según el testimonio, a Solano Randiche también le retiraron la Biblia que tenía consigo y le negaron asistencia religiosa, aunque la familia desconoce si posteriormente le devolvieron el libro.

La fuente agregó que los médicos consideran estable su estado de salud, aunque cuestionó la falta de información precisa sobre su condición. “La última vez que hablamos él estaba molesto y muy triste por todo lo que está pasando. Ya son 5 años encerrado por gusto. Y está perdiendo su vida allá adentro”, afirmó.

Solano Randiche inició el ayuno voluntario luego de que las autoridades penitenciarias le comunicaran la suspensión del pase que esperaba utilizar para estar con su hijo pequeño. Su familia ha denunciado que las explicaciones ofrecidas por funcionarios penitenciarios y agentes de la Seguridad del Estado sobre la decisión han sido contradictorias.

De acuerdo con un reporte de la organización Cubalex, hasta finales de julio el preso político permanecía recluido en una celda de aislamiento de la Prisión Provincial de Holguín, sin colchón y obligado a dormir directamente sobre el suelo, pese al deterioro físico asociado a la huelga de hambre.

La organización señaló que la única exigencia de Solano Randiche es que las autoridades restituyan el pase que le correspondía y lo devuelvan al régimen de mínima severidad en el que se encontraba antes de la revocación de la medida.

Para Cubalex, “la utilización de medidas disciplinarias que restringen beneficios penitenciarios sin suficiente transparencia ni garantías de debido proceso agrava la situación de vulnerabilidad de las personas privadas de libertad y puede constituir una forma de presión o represalia incompatible con los estándares internacionales de derechos humanos”.

El caso de Solano Randiche se suma a otros episodios recientes de huelgas de hambre y denuncias sobre represalias contra presos políticos en las cárceles cubanas. Cubalex documentó 13 incidentes relacionados con huelgas de hambre o sed durante junio de 2026, en medio de denuncias sobre las condiciones de reclusión y el trato recibido por personas encarceladas por motivos políticos.

Solano Randiche fue detenido y condenado por su participación en las protestas populares del 11 de julio de 2021 en Holguín. Inicialmente recibió una condena de 18 años de prisión por el delito de sedición, pero el Tribunal Supremo redujo posteriormente la pena a 13 años.

En octubre de 2023, su esposa, Liuba María Gallo Plácido, ya había denunciado las precarias condiciones en las que permanecía recluido y la falta de medicamentos para tratar sus problemas respiratorios.

La huelga de hambre llega así cuando Solano Randiche lleva cinco años privado de libertad por las protestas del 11J y reclama que se restituya una medida penitenciaria que, según su familia y organizaciones independientes, le correspondía.