La extrema pobreza ya afecta al 94% de la población cubana, mientras que la desaprobación de la gestión del régimen de Miguel Díaz-Canel y Manuel Marrero Cruz aumentó hasta el 95%, según el 9º Estudio sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, presentado este jueves por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH) en Buenos Aires, Argentina.
El estudio, elaborado a partir de 1.318 entrevistas realizadas en las 15 provincias y el municipio especial Isla de la Juventud, abarcó 79 municipios. Las encuestas fueron realizadas entre el 27 de junio y el 29 de julio de 2026, mediante entrevistas personales asistidas por dispositivos móviles y con una muestra estratificada por lugar de residencia, sexo, edad y grupo racial.
De acuerdo con el informe, el 68% de los hogares cubanos declara ingresos mensuales inferiores a 20.000 pesos cubanos, equivalentes a unos 30 dólares según el cambio utilizado por el OCDH. La organización concluyó que al menos el 94% de la población vive en pobreza extrema tomando como referencia el umbral de 1,90 dólares diarios por persona establecido por el Banco Mundial.
Para un hogar de tres personas, explica el observatorio, se requieren ingresos equivalentes a 171 dólares mensuales para superar ese umbral. El resultado supone un deterioro respecto al año anterior, cuando el OCDH estimó que el 89% de la población cubana se encontraba en pobreza extrema.
Los apagones aparecen como el principal problema que enfrenta la población y como la prioridad número uno para una eventual solución, con un 70% de las respuestas.
El IX Estudio sobre Derechos Sociales en Cuba, presentado por el OCDH, revela un nuevo deterioro de las condiciones de vida en el país: la pobreza extrema alcanza al 94% de la población y el 95% desaprueba la gestión económica y social del gobierno.
Los apagones son señalados… pic.twitter.com/ExNYORCwwL— Observatorio Cubano de Derechos Humanos (@observacuba) August 13, 2026
Le siguen la crisis alimentaria, señalada por el 52%; el costo de la vida, con 45%; la situación de la salud pública, incluidos sanidad y medicamentos, con 34%; los salarios, con 27%, y la inseguridad y la violencia, mencionadas por el 24%.
La situación alimentaria también refleja el deterioro de las condiciones de vida. Según el estudio, ocho de cada diez cubanos han tenido que dejar de desayunar, almorzar o cenar debido a la falta de dinero o a la escasez de alimentos. El año anterior eran siete de cada diez.
Asimismo, el 63% de los encuestados afirmó tener dificultades incluso para adquirir los bienes más esenciales, mientras que otro 30% señaló que sus ingresos apenas alcanzan para cubrir las necesidades básicas.
En conjunto, esto significa que nueve de cada diez hogares cubanos viven en los márgenes de la supervivencia, de acuerdo con el OCDH. Solo el 6% aseguró poder realizar compras más allá de lo básico y apenas el 2% afirmó que puede adquirir la mayoría de los bienes que desea.
95% desaprueba la gestión del régimen
El deterioro económico está acompañado por un fuerte rechazo a la gestión gubernamental. El 95% de los encuestados calificó negativamente la gestión económica y social del régimen, mientras que solo el 3% valoró positivamente el desempeño de Díaz-Canel y Marrero Cruz.
Además, el 84% desconfía de las últimas medidas económicas anunciadas por La Habana y considera que no contribuirán a mejorar la situación del país. Solo el 6% espera que tengan un efecto favorable, mientras que el 7% dijo no saber y el 3% prefirió no responder.
Para Yaxys Cires, director de Estrategias del OCDH, los resultados muestran “el agotamiento político y económico del régimen cubano”.
“Su gestión es ampliamente rechazada por los ciudadanos y sus medidas no generan confianza. Sin embargo, es el pueblo el que carga con el peso de la decadencia, en especial, los ancianos y los enfermos crónicos”, afirmó.
Cires sostuvo que la mayoría de los cubanos demanda transformaciones políticas y económicas profundas y no nuevas medidas parciales.
“Los cubanos no quieren retoques ni nuevas promesas, sino un cambio profundo que traiga derechos políticos, económicos y sociales”, agregó.
La mayoría quiere cambios políticos y económicos
El 76% de los encuestados manifestó que para el futuro de Cuba desea cambios tanto políticos como económicos. Otro 9% se inclinó únicamente por transformaciones económicas y un 4% únicamente por cambios políticos.
Solo el 7% mencionó como opción eliminar el embargo de Estados Unidos, mientras que la preferencia por mantener la situación actual fue prácticamente inexistente.
A pesar del escenario de crisis, el 50% de los cubanos considera que durante los próximos seis meses podría producirse un cambio importante y favorable para la población. Un 33% no lo cree posible y el 15% dijo no saber.
El estudio también documentó un grave deterioro de las condiciones habitacionales. El 47% de las viviendas necesita reparaciones, mientras que un 25% requiere reparaciones urgentes y un 7% se encuentra en peligro de derrumbe.
Además, el 4% de los encuestados afirmó vivir en albergues o campamentos provisionales y un 2% dijo vivir en la calle. Solo el 18% consideró que su vivienda se encuentra en buen estado.
Las infraestructuras y los servicios públicos también reciben una valoración mayoritariamente negativa. El 95% de los encuestados considera que su estado general es regular o malo, frente a apenas un 2% que los califica como buenos.
La infraestructura eléctrica es la peor evaluada: 95% considera que se encuentra en mal estado. Le siguen la recogida de basura y gestión de vertederos, con 87% de valoración negativa; internet y telefonía, con 86%; acueductos y alcantarillado, con 84%; hospitales y centros de salud, con 82%, y carreteras, con 80%.
A nivel nacional, el 74% también considera malo el estado de las viviendas y edificaciones, mientras que los mercados y las zonas industriales reciben una valoración negativa en el 64% de las respuestas.
El informe también consultó a los ciudadanos sobre la posibilidad de permitir servicios privados de educación y salud.
El 66% optó por un modelo mixto, en el que coexistan servicios públicos y privados. Un 21% prefirió que ambos sectores sean exclusivamente públicos y un 6% se inclinó por un sistema exclusivamente privado.
El dato se produce en medio del deterioro de los servicios públicos cubanos y de una creciente preocupación por la falta de medicamentos, el estado de los hospitales y las dificultades para acceder a atención médica.
El anterior estudio del OCDH ya había documentado un fuerte deterioro de los derechos sociales y un aumento de la pobreza extrema. La CIDH, en un informe publicado este año, citó datos del observatorio según los cuales el 86% de los hogares cubanos enfrentaba dificultades para subsistir con sus ingresos y el 61% tenía problemas incluso para adquirir bienes esenciales.
“Mientras faltaban alimentos, medicinas y electricidad, sí aparecieron recursos para construir hoteles”
Cires responsabilizó al modelo económico y a las prioridades del régimen por el deterioro de las condiciones de vida.
“El Gobierno no puede seguir atribuyendo a factores externos las consecuencias de sus propias decisiones. El modelo improductivo y dependiente de otros países está en la base del problema, también sus prioridades”, afirmó.
El directivo del OCDH cuestionó que, mientras la población enfrenta escasez de alimentos, medicamentos, electricidad y viviendas, el régimen destine recursos a otras áreas.
“Mientras faltaban alimentos, medicinas, electricidad y viviendas dignas, sí aparecieron recursos para construir hoteles de lujo controlados por GAESA o hacer festivales culinarios internacionales. Mientras no hay ambulancias, sí hay carros de policía y otros recursos para la represión”, señaló.
Los resultados del noveno estudio muestran así un escenario de empobrecimiento masivo, deterioro de los servicios públicos y creciente desaprobación del Gobierno, al tiempo que una amplia mayoría de los encuestados reclama cambios tanto económicos como políticos en la isla.