El activista cubano Guillermo del Sol Pérez cumple más de 70 días en huelga de hambre en su vivienda de Santa Clara, una protesta que mantiene pese al grave deterioro de su salud y a los varios traslados de urgencia que ha requerido durante estas semanas.
El opositor exige la liberación de un grupo de presos políticos, entre ellos el manifestante del 11J Leonel Tristá y otros prisioneros, en su mayoría de Villa Clara.
El pasado miércoles, al llegar al día 70 de ayuno, Del Sol sufrió una nueva descompensación de la presión arterial, con registros que alcanzaron valores extremos, según informó su hijo, Adrián del Sol Alfonso.
Presenta fuertes dolores de cabeza, dolores en la zona lumbar, numerosos temblores y episodios en los que pierde temporalmente la visión.
La situación se suma a un cuadro de salud cada vez más delicado después de más de dos meses sin ingerir alimentos.
El deterioro del activista se hizo especialmente evidente a comienzos de agosto, cuando tuvo que ser trasladado al Hospital Provincial Arnaldo Milián Castro, en Santa Clara, después de desvanecerse y perder el conocimiento en su vivienda.
En ese momento llevaba 53 días en huelga de hambre y llegó al centro sanitario con la presión arterial descompensada, una glucemia de tres y una frecuencia cardíaca elevada, de acuerdo con información ofrecida por su hijo.
El personal médico le administró líquidos por vía intravenosa y, después de unas horas, fue enviado nuevamente a su casa al considerar que sus indicadores se habían estabilizado. El propio Del Sol cuestionó posteriormente que tuviera que encontrarse en una situación extrema para recibir atención hospitalaria.
Desde entonces, los reportes sobre su estado de salud han continuado siendo preocupantes. A mediados de agosto, su hijo informó que el opositor tenía dificultades para hablar, se encontraba desorientado, presentaba dolores en las articulaciones y los riñones y había comenzado a tener problemas para orinar. También se habían registrado niveles muy elevados de presión arterial y una glucemia peligrosamente baja.
Una protesta por los presos políticos
Del Sol, integrante del movimiento Cuba Decide, inició la huelga de hambre el 19 de junio para reclamar la libertad de 18 presos políticos y de conciencia, entre ellos Leonel Tristá García.
La protesta comenzó pocos días después de que agentes del régimen lo detuvieran durante varias horas y lo acusaran de haber robado una motorina. El activista, sin embargo, contaba con documentación que acreditaba la propiedad del vehículo.
Uno de los principales motivos de la protesta es la situación de Tristá, quien fue encarcelado tras participar en las manifestaciones antigubernamentales del 11 de julio de 2021. Aunque había sido excarcelado el año anterior, las autoridades cubanas revocaron ese beneficio y ordenaron su regreso a prisión.
Tristá se encuentra nuevamente recluido en la cárcel de Guamajal, en Villa Clara, donde debe cumplir el resto de una condena de ocho años de privación de libertad por su participación en las protestas del 11J.
El activista ha insistido en que mantendrá su protesta mientras continúe pendiente la liberación de los prisioneros por los que inició el ayuno.
Una vida dedicada al activismo
Del Sol acumula décadas de activismo en favor de la democracia y los derechos humanos en Cuba y ha sido blanco de numerosos actos represivos por parte de la Seguridad del Estado, incluidos arrestos, hostigamiento y encarcelamientos.
También ha recurrido anteriormente a las huelgas de hambre como mecanismo de protesta. La actual es la más prolongada que ha realizado y ya superó los 55 días que duró una huelga anterior en 2019, que terminó con su hospitalización en el mismo Hospital Provincial Arnaldo Milián Castro.
Ante el progresivo deterioro de su salud, el Centro de Denuncias Defensa CD solicitó a comienzos de julio a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la adopción urgente de medidas cautelares para proteger la vida y la integridad del opositor.
Hasta ahora, la huelga continúa mientras aumenta la preocupación por el estado físico de Del Sol, cuya protesta lleva ya más de dos meses y lo ha obligado a enfrentar varias crisis de salud en medio del ayuno prolongado.