La incautación de decenas de dosis de crack y cocaína en un operativo policial en La Habana evidencia el creciente deterioro de la seguridad en Cuba y la expansión del mercado de drogas ilícitas en la Isla, un fenómeno que incluso las autoridades han comenzado a reconocer públicamente.

Según informó la página oficialista de Facebook Habana Noticias, fuerzas del Ministerio del Interior (MININT), con apoyo de vecinos del consejo popular Buenavista, Playa, y en coordinación con el Órgano Antidrogas, desarticularon un punto de venta de estupefacientes que operaba desde una vivienda de esa zona de la capital.

De acuerdo con la publicación, el presunto traficante, identificado únicamente como Wilmer, fue detenido tras ser denunciado por residentes del barrio.

Durante el operativo, las autoridades ocuparon 43 piedras de crack, dos envoltorios de cocaína, más de 20.000 pesos cubanos en efectivo y utensilios utilizados para la preparación y comercialización de drogas.

La propia fuente oficial señaló que, tras intentar negar inicialmente los hechos, el detenido terminó confesando su participación.

Aunque las autoridades cubanas han reconocido en los últimos años el auge del consumo de drogas sintéticas, los reportes sobre decomisos de crack, una forma altamente adictiva de cocaína, habían sido hasta ahora poco frecuentes en la prensa oficial.

Un problema que el régimen ya no puede ocultar

El caso ocurre apenas semanas después de que el régimen inaugurara en Las Tunas el primer Observatorio Provincial de Drogas de Cuba, en medio de un reconocimiento oficial del crecimiento sostenido del consumo de estupefacientes en el país.

Durante la presentación de esa entidad, el doctor Alejandro Mestre Barroso, citado por el periódico oficialista Periódico 26, admitió que el consumo de drogas se ha disparado desde la pandemia.

"En Cuba, el incremento del consumo pospandemia ha sido dramático, con un aumento de más del 200 por ciento en comparación con el período prepandémico", afirmó el especialista.

Según el médico, el Centro Nacional de Toxicología reportó alrededor de 600 casos durante 2024, de los cuales más del 90 % correspondieron a drogas sintéticas, aunque advirtió que esa cifra representa apenas "la punta del iceberg".

Los datos presentados por las propias autoridades en Las Tunas muestran además un incremento superior al 81,4 % en los casos de consumo entre 2024 y 2025.

El grupo más afectado se concentra entre los 14 y 25 años, aunque ya existen pacientes que comenzaron a consumir con apenas ocho años de edad. También se ha detectado un aumento del consumo entre mujeres, incluidas embarazadas con adicción.

El auge del "químico" y otras sustancias

El reconocimiento oficial coincide con la proliferación de videos difundidos en redes sociales donde aparecen jóvenes cubanos deambulando desorientados o desplomados en la vía pública, presuntamente bajo los efectos del llamado "químico", una droga sintética de bajo costo y alta potencia.

Este cannabinoide sintético puede provocar intoxicaciones severas, episodios psicóticos, daños neurológicos permanentes e incluso la muerte.

Junto al "químico", las autoridades también han reconocido la expansión del consumo del denominado "papelito", otra sustancia sintética cuya presencia ha aumentado en distintas provincias del país.

Incluso el diario oficial Granma admitió a finales de 2024 que en Cuba circulan principalmente tres tipos de drogas sintéticas: el cannabinoide sintético, el "papelito" y el "químico". Según ese medio, la fuerte dependencia que generan lleva a muchos consumidores a convertirse posteriormente en traficantes para financiar su adicción.

La aparición de decomisos de crack y cocaína, junto al crecimiento del mercado de drogas sintéticas, refleja un deterioro cada vez más visible del tejido social en Cuba, donde la prolongada crisis económica, el aumento de la pobreza y la pérdida de oportunidades han ido acompañados de un incremento de la inseguridad y de fenómenos que durante años el régimen sostuvo que eran ajenos a la realidad del país.