El artista y preso político cubano Fernando Almenares Rivera, conocido como Nando OBDC, enfrenta condiciones “adversas” en la prisión Cuba-Panamá, en Güines, Mayabeque, donde cumple una condena de cinco años, según una actualización difundida este jueves por el Observatorio de Derechos Culturales (ODC).

Anamely Ramos González, miembro del ODC, explicó a ADN Cuba que su reclusión en una cárcel alejada de La Habana, de donde es natural Almenares, complica su caso y dificulta las visitas de su madre, una adulta mayor.

"Está preso por la criminalización de la libertad de expresión en Cuba. Además, es un artista", añadió Ramos González.

Almenares intenta mantenerse mentalmente estable mediante la creación artística y ha realizado varios cuadros dentro de la prisión, pese a contar con materiales muy limitados, indicó el reporte del ODC.

Dentro de cuatro paredes nadie está bien”, resumió su madre, según el ODC, que señaló que el artista utiliza la creación como una forma de enfrentar el encierro y el desgaste psicológico asociado a las condiciones carcelarias.

La situación del preso político también genera preocupación por sus problemas de salud, la alimentación deficiente y las condiciones sanitarias del penal. El Observatorio alertó que en la prisión no habría siquiera medicamentos básicos para atender dolencias comunes, como un dolor de cabeza.

A esto se suman reportes sobre golpizas frecuentes dentro del centro penitenciario, incluidas presuntas agresiones de varios guardias contra reclusos, según la información recibida por el ODC.

La organización expresó preocupación por la integridad física de Almenares y de otros internos recluidos en la prisión.

Almenares fue condenado a cinco años de prisión por el supuesto delito de “propaganda contra el orden constitucional”, una figura utilizada por las autoridades cubanas en procesos contra activistas y opositores.

El juicio tuvo lugar en noviembre de 2025 ante un tribunal de La Habana y la sentencia fue dictada en diciembre, aunque se hizo pública en enero de 2026. La condena se relacionó con la colocación de pancartas con mensajes críticos en una vía pública de Guanabacoa, entre ellos llamados a realizar cambios y referencias a los derechos humanos.

La Fiscalía había solicitado inicialmente seis años de cárcel. Cubalex documentó contradicciones entre la acusación, las pruebas y los hechos investigados, y señaló irregularidades procesales en el caso.

En abril pasado, el Tribunal Supremo Popular rechazó el recurso de casación presentado en favor de Almenares, por lo que la condena quedó firme. La sentencia también contempla el decomiso de bienes y una prohibición de salida del país.

Organizaciones defensoras de la libertad de expresión, entre ellas PEN International, han considerado su condena injusta y la han vinculado con la criminalización de la expresión artística y política en Cuba.

De una acusación por “terrorismo” a una condena por propaganda

Nando OBDC fue detenido el 31 de diciembre de 2024 en su vivienda de La Lisa, La Habana. Inicialmente, las autoridades lo vincularon a supuestos “actos de terrorismo” relacionados con un incendio ocurrido en el Parque Lenin. ADN Cuba informó entonces que fue llevado a Villa Marista, sede de la Seguridad del Estado.

Posteriormente fue trasladado al Combinado del Este, mientras avanzaba el proceso en su contra. La acusación terminó siendo por “propaganda contra el orden constitucional”.

En abril de 2025 terminó recluido en Cuba-Panamá, en Güines, un centro destinado a personas con VIH/Sida, pese a que su familia ha asegurado que el artista no padece esa enfermedad.

Ya en mayo de este año, su madre había denunciado ante Martí Noticias las pésimas condiciones de higiene, alimentación y abastecimiento de agua en el penal. En aquella ocasión relató que durante una visita los reclusos no habían podido cocinar debido a la falta de agua y que fue necesario que llegara una pipa para preparar el almuerzo.

Ahora, el ODC vuelve a poner el foco en la situación del artista y reclama su libertad, al tiempo que cuestiona que permanezca recluido lejos de su lugar de residencia, lo que obliga a su madre, una mujer anciana, a realizar largos desplazamientos para poder visitarlo.

El castigo —señala el Observatorio— no recaería únicamente sobre Fernando, sino también sobre su familia, al dificultarse el acompañamiento de un preso que, según la organización, nunca debió estar en prisión.