Club de Osos en Cuba: “todos los pájaros quieren un Muscular Bear”
Los Osos son una comunidad dentro del movimiento LGTBI y su génesis está en los Estados Unidos y la lucha de los derechos de las personas homosexuales.
 

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Samuel Riera y Derbis Campo, fundadores del Club de Osos en Cuba./ Foto: María Matienzo
Samuel Riera y Derbis Campo, fundadores del Club de Osos en Cuba./ Foto: María Matienzo. ADN CUBA

El que tuvo la iniciativa fuiste tú”— dice Derbis Campos, y Samuel Riera le contesta “no, esa fue una idea de todos para encontrar hombres bellos en esta ciudad, ¿dónde están?, ¿qué hacemos para encontrarlos?”, y se discuten a quién se le ocurrió fundar un Club de Osos en Cuba.

Así que más bien fue una cuestión de índole personal”, aclara Derbis y Samuel lo apoya, “bueno, uno no hace activismo si no le gusta lo que defiende” y todo parece fiesta.

¿Cómo reconocer a un Oso?

¿Qué es un oso? Es un hombre gay que no es atlético”, define Derbis aunque la clasificación es abundante y espesa, “pueden ser musculosos, pero no son delgados, ni tienen músculos definidos ni mantienen su cuerpo con una dieta estricta”, así los ve Derbis, pero Samuel los ve como “hombres rudos, más fuertes, como un culto a la masculinidad, en todo el sentido de la palabra, sin maquillajes de ningún tipo”.

Pero Derbis le recuerda a Samuel que “la masculinidad puede ser muy amplia, tampoco es decir que los otros no son masculinos, ¿eh?”, y le abre los ojos para que reaccione ante lo que acaba de decir.

Samuel acepta la crítica y siguen describiendo a los que pueden pertenecer al Club de Osos por sus características físicas.

Ahí se incorporan las personas pasadas de peso, padres de familia que no han cuidado de su cuerpo durante años”, y Derbis agrega, “pueden tener más o menos vellos. Son muchos detalles que necesariamente no tienes que cumplirlas todas para que seas un oso”.

Tú miras y puede parecer un Oso. Pero si no es gay, entonces no es un Oso”, y parecen expertos en la materia porque “generalmente no exteriorizan su realidad”, afirma Samuel.

Los Osos son una comunidad dentro del movimiento LGTBIQ y su génesis está en los Estados Unidos y la lucha de los derechos de las personas homosexuales.

Los primeros que se empoderaron fueron los que tenía el estereotipo afeminado, pero qué pasaba con otros grupos que vivían escondidos porque no respondían al hombre afeminado y abierto, que se ponía saya o shorts cortos y de los que se dudaba si eran gay o no, porque su físico no lo dicta”, Samuel hace un poco de historia, “y ahí surge esta comunidad con los gorditos, la gente mayor, la gente pasada de peso y no tan esbelta, la gente de más de 60 años con el cuerpo cambiado”.

Y ambos activistas enseñan cómo reconocer qué tipo de oso podemos encontrar.

Están los Muscular Bear, que es el tipo grandote”, gruñe porque es como lo visualiza, “es el que casi todo el mundo quiere, es el súper lleno de pelos, el bárbaro, y todos los pájaros quieren uno así, fuerte de carácter”, analiza Samuel que se ve a sí mismo entre un Chubby y un Bear.

Según Derbis los Chubby son “los gordos que a veces no tienen pelos, es cuando un oso entra en un cuerpo obeso, super obeso, excesivamente obeso y pasa a ser no tan aceptado entre los Bear”.

 

Pero entre los más populares están los Cachorros, “que son los más jóvenes”, dice Derbis, y Samuel especifica, “hombres de veintipico de años, gorditos, que les gusta ser protegidos por alguien mayor”, de ahí los Daddy Bear en estrecha relación con los Cachorros, “los Daddy  son los más maduros, están pasado los 40 o los 50 y tienen por lo general una actitud más protectora en una relación”.

La clasificación abarca a los Polar Bear, los Black Bear, los Panda Bear y “puede ser un orden clasista y racista, sobre todo en el inicio. Ahora los grupos de activistas Bear hablan más por una mayor aceptación e integración independiente al parámetro estético o a la conducta que sea”, dice Derbis.

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Osos en Cuba

En Cuba estamos como si estuviéramos en el 70. Para crear un poco de comunidad, tenemos que estar clasificando para que la gente participe”, y se queja de la apatía de una comunidad que en el mundo “hace veintemil actividades” mientras que aquí “llegó un momento en que los miembros cooperaban muy poco. Y le dije a Samuelito, bueno, ya, se acabó el activismo. Nos enfriamos un poquito porque a los de afuera les parecíamos interesante y a los de adentro les teníamos que estar demostrando no sabemos qué para que se interesaran”.

Eduardo y Samuel
Eduardo y Samuel

Eduardo Digent Bolet, “que no sabemos si es oso o no, pero es un amante de los osos, cogió las riendas del club y como los osos que venían no querían aportar nada, él fue de el de la grandiosa idea de hacer con nada actividades simples”, dice Samuel que aspiraba a más: “vamos a la playa o nos reunimos en el malecón, frente al monumento al Maine los terceros viernes de cada mes” y abre la convocatoria a todo el que quiera sumarse.

Aquí no hay muchos lugares para gays, pero “existe un club de osos”, afirma Samuel, “con una bandera que nos trajeron de afuera y con la que hemos desfilado aunque la gente cree que la pata de oso, era de un perrito o que era la bandera de África por los colores”.

En marcha, con la bandera de la comunidad

Lo que cuentan Samuel y Derbis parece una fiesta, pero ya tienen su listado de sinsabores como la censura del blog en la plataforma Cubava, de donde los sacaron porque sus administradores consideraron que un cuento de realismo sucio y unas fotos eróticas, eran pornografía.

Otra de las razones por las que al Club de Osos en Cuba no entra cualquiera es porque “es un club, no el Cenesex” afirma Derbis y parte del activismo que no abandonan es el de ayudar a “gente joven que anda por ahí, que son gordos y andan rechazándose sin darse cuenta de que hay un sector que le encantaría comérselo”, y Samuel cuenta sobre lo que han vivido hasta el momento: “nos ha pasado que cuando descubren el Club, se liberan”, no obstante las decepciones, el Club mantiene las puertas medio abiertas.

Mural sobre cultura Oso en el Primer Encuentro de Osos en Cuba
Mural sobre cultura Oso en el Primer Encuentro de Osos en Cuba

Como la ternura es otra de sus características, no escarmientan y amplían “las actividades a otras cosas que no sean solo beber, sino a proyecciones de películas, una feria de arte gay porque hay mucho desconocimiento y la gente tiene que lograr entender de qué va la historia, y no solo es un grupo para conocer a un fulano y darse besos; que si ves a otro mal, ayúdalo”, porque la ciudad está llena de Chasers que son los cazadores que no cumplen con el patrón estético de los oso pero siempre van a estar donde haya un chubby, un gordo o un bear, y hay que identificarlos.