A una semana del derrumbe de su vivienda en Manzanillo, Granma, la familia de una anciana de 81 años sigue sin recibir respuestas de las autoridades.
Lisa Marie Coello, nieta de la principal afectada, denunció a ADN Cuba que ningún representante del gobierno se ha presentado en el lugar para ofrecer soluciones, mientras comienzan a aparecer golpes en el cuerpo de la mujer.
“Pasan los días y nadie del gobierno se ha presentado”, explicó Coello a ADN Cuba, en referencia a la falta de atención institucional tras el desplome ocurrido el pasado 14 de octubre.
"A mi mamá le dijeron los del gobierno, que deben ir unos trabajadores sociales a ver lo que se perdió para llevar eso a comisión y ver en qué podían ayudar. Solo fue una persona d vivienda", explicó.
La joven también publicó en su perfil de Facebook días atrás que, después del derrumbe, comenzaron a hacerse visibles algunas lesiones en su abuela, quien se encontraba sola en la vivienda cuando el techo y varias columnas se desplomaron frente a ella.
“Poco más de 24 horas del derrumbe, comienzan a salir los golpes, y a crecer junto con la incertidumbre nuestra desesperación. Cero visitas del gobierno, por ende, cero soluciones”, escribió Coello.
Según su publicación, hasta ese momento la única persona que había contactado a la familia era el jefe de la brigada de demolición, quien les facilitó su número telefónico y les pidió que le avisaran si ningún funcionario acudía al lugar.
“No me voy a detener, mucho menos a cansar. Cuando lo haga es para comenzar a hacer videos y directas, porque casa y miedo son dos cosas que ya no tengo”, añadió la joven, que reclama una respuesta de las autoridades ante la situación de su familia.
El caso se remonta a ocho años atrás, cuando la familia comenzó a advertir a las instituciones sobre el deterioro del inmueble. Según relató Coello anteriormente a ADN Cuba, las afectaciones se hicieron evidentes después de una tormenta tropical en 2018, cuando encontraron un ladrillo desprendido de una pared alta.
“Desde hace ocho años mi madre se presentó a instituciones porque hubo una tormenta tropical en 2018. Cuando en esa ocasión llegamos a la casa, una pared alta tenía un ladrillo caído”, contó.
La familia aseguró que funcionarios locales llegaron a visitar la vivienda y que uno de ellos tomó fotografías de los daños, pero no se ejecutaron acciones para solucionar el problema. Ante el temor de que la estructura colapsara, sus integrantes llegaron incluso a dormir en el suelo.
El derrumbe ocurrió el 14 de octubre, cuando la anciana tendía una cama. “Cuando sucedió mi abuela estaba sola en la casa, mi tío estaba trabajando cerca. Ella estaba tendiendo una cama y sintió un ruido y todo le cayó frente a ella: el techo, columnas, todo”, relató su nieta.
El hijo de la mujer, que trabajaba cerca, acudió a auxiliarla con ayuda de vecinos y consiguió sacarla de la vivienda. Tras el incidente, la anciana sufrió rasguños y presentó una presión arterial muy elevada, según la información proporcionada por su familia.
Una semana después, la falta de respuesta oficial mantiene a la familia en la incertidumbre sobre cómo resolver su situación habitacional, mientras la anciana enfrenta las consecuencias físicas y materiales del derrumbe.
El caso evidencia las consecuencias que puede tener la falta de respuesta institucional ante advertencias reiteradas sobre el deterioro de una vivienda. En Manzanillo, una familia que denunció durante años el peligro que corría su inmueble terminó perdiendo su hogar y, hasta ahora, continúa esperando soluciones de las autoridades.