Parte de la fachada del Hospital Docente Clínico Quirúrgico Carlos Enrique Font Pupo, del municipio de Banes, en la provincia de Holguín, se derrumbó durante el domingo 1 de noviembre, en un nuevo incidente que evidencia el deterioro de las instalaciones públicas en Cuba.

 

El hecho fue denunciado en redes sociales por el comunicador oficialista Flabio Gutiérrez, quien cuestionó el estado constructivo del centro hospitalario y recordó que las deficiencias de la instalación se remontan a sus primeros días de funcionamiento.

“Este hospital del municipio de Banes está dando de qué hablar desde su fundación. No es posible que a pocos días de su inauguración ya tuviera filtraciones. Su confort muy cuestionado al igual que su servicio. Gracias a Dios no hubo que lamentar pérdidas de vidas humanas, porque en ese espacio esperan, casi siempre, familiares y acompañantes”, escribió Gutiérrez.

Según reportes posteriores sobre el incidente, el derrumbe ocurrió en un área de acceso que llevaba aproximadamente tres meses cerrada por peligro de desplome. Durante ese tiempo, pacientes, familiares y trabajadores habrían tenido que utilizar una entrada alternativa para acceder al hospital. 

Hasta el momento, no se ha divulgado una evaluación oficial sobre las causas del derrumbe ni sobre la magnitud de los daños materiales. Tampoco se ha informado de posibles lesionados, aunque el comunicador aseguró que no hubo que lamentar pérdidas humanas.

Las críticas de Gutiérrez resultan significativas porque proceden de un comunicador vinculado al oficialismo, que cuestionó públicamente las condiciones de un hospital que, según señaló, presentaba filtraciones desde poco después de su inauguración.

Derrumbes y deterioro en hospitales cubanos

El incidente de Banes se suma a otros derrumbes y problemas estructurales denunciados en centros de salud de distintas provincias, en medio del deterioro progresivo de la infraestructura pública y la falta de mantenimiento de instalaciones esenciales.

Uno de los casos más recientes ocurrió en enero de 2026, cuando se desplomó parte del techo de la sala de Ortopedia del Hospital Arnaldo Milián Castro, en Santa Clara. El incidente fue difundido por el periodista Mario J. Pentón y volvió a poner en evidencia los riesgos que enfrentan pacientes y trabajadores en instalaciones sanitarias. 

En noviembre de 2025 también se reportó el desplome de parte del falso techo en la entrada de la Sala Clínica Alta del Hospital Universitario General Calixto García, en La Habana. El incidente provocó alarma entre pacientes y acompañantes, mientras testigos denunciaron el mal estado de las paredes, los techos y otras áreas de la instalación. 

Otro episodio ocurrió en marzo de 2024, cuando se desprendió parte del techo de la fachada del policlínico docente Mártires del Corynthia, en el Vedado, La Habana.

Estos episodios se producen en un contexto de deterioro generalizado de la infraestructura sanitaria cubana. En junio de 2025, Martí Noticias reportó que el Hospital Nacional Enrique Cabrera, en La Habana, presentaba filtraciones, salas clausuradas, mobiliario inservible y graves problemas de higiene. El medio señaló que más del 70% de los hospitales del país estaban ubicados en edificaciones obsoletas y envejecidas, con un promedio superior a seis décadas de funcionamiento. 

El deterioro de los hospitales forma parte de una crisis más amplia de los servicios públicos, marcada por la falta de recursos, la escasa inversión en mantenimiento y el abandono de edificios e instalaciones estatales. Mientras el régimen continúa promocionando el sistema sanitario cubano como una de sus principales conquistas, los pacientes y sus familiares deben acudir a centros donde las filtraciones, las averías y los problemas estructurales ponen en riesgo su seguridad.

El derrumbe en Banes vuelve a evidenciar las consecuencias de esa situación: un hospital, destinado a proteger la salud y la vida de los ciudadanos, se convierte también en un lugar donde pacientes, acompañantes y trabajadores pueden estar expuestos al peligro de un desplome.