El régimen de Nicaragua comenzó a instalar este martes en Managua una gigantesca escultura metálica de Fidel Castro, en una de las principales avenidas de la capital y junto a las estructuras conocidas popularmente como “chayopalos”, en un nuevo homenaje al fallecido dictador cubano promovido por Daniel Ortega y Rosario Murillo.
La estructura, que representa a Castro vestido con uniforme verde olivo, botas de estilo militar y un brazalete rojinegro asociado al Movimiento 26 de Julio, está siendo colocada en la avenida de Bolívar a Chávez, según informaron medios oficialistas cubanos.
La instalación forma parte de las actividades organizadas por el régimen sandinista por el centenario del nacimiento de Fidel Castro, que se conmemora el próximo 13 de agosto.
Rosario Murillo anunció el homenaje durante una intervención transmitida por los medios oficiales y destacó que trabajadores de la Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica (ENATREL) fueron los encargados de elaborar la escultura.
“Los trabajadores de Enatrel han hecho otra maravilla, una escultura en metal que se está instalando con mucho honor y orgullo en la avenida de Bolívar a Chávez”, afirmó Murillo.
La funcionaria calificó a Castro como el “jefe de la Revolución Nuestroamericana y Caribeña” y aseguró que el fallecido dirigente cubano “estuvo con nosotros”, visitó Nicaragua y “inspiró las luchas revolucionarias” y el apoyo al pueblo nicaragüense.
El régimen anunció además actos en universidades y municipios del país para conmemorar el nacimiento de Castro.
Fidel Castro, entre los símbolos políticos del régimen de Ortega
La escultura se suma al paisaje propagandístico que el régimen de Ortega y Murillo ha construido en Managua durante los últimos años, especialmente en la avenida de Bolívar a Chávez, donde ya existen representaciones y referencias a figuras como Hugo Chávez, Augusto César Sandino y Simón Bolívar.
La nueva estructura fue colocada además junto a los llamados “Árboles de la Vida”, estructuras metálicas de gran tamaño impulsadas por Rosario Murillo y conocidas popularmente en Nicaragua como “chayopalos” o “arbolatas”.
Estas estructuras se han convertido en uno de los símbolos más reconocibles del régimen sandinista. Hasta noviembre de 2024, el entonces ministro de Energía y Minas, Salvador Mansell, confirmó que se habían instalado unas 200 en distintos puntos del país.
El homenaje a Castro contrasta incluso con la política adoptada por el propio régimen cubano después de su muerte. Tras el fallecimiento del dictador en noviembre de 2016, las autoridades cubanas establecieron restricciones para impedir que se erigieran monumentos en su honor o que se utilizara su nombre para denominar espacios públicos.
El periodista nicaragüense Miguel Mendoza señaló que la estructura instalada en Managua tiene dimensiones mayores que cualquier monumento dedicado a Castro en Cuba y cuestionó el simbolismo de la obra.
#CaprichosChamucos | Los Chamucos han madrugado a los managuas con otro despropósito: ordenar la instalación, en las inmediaciones del parque Luis Alfonso Velásquez, de una gigantesca imagen del dictador cubano Fidel Castro, mentor político de Daniel Ortega.
Como respuesta a la… pic.twitter.com/ngXofB989p— Miguel Mendoza (@Mmendoza1970) August 10, 2026
A diez años de la muerte del dictador cubano, Mendoza consideró que Ortega y Murillo parecen empeñados en recordar a los nicaragüenses “de quién aprendieron los métodos de represión”.
No revelan cuánto costó el monumento
La instalación también ha generado cuestionamientos por la falta de información sobre el costo de la obra.
El diario La Prensa de Nicaragua señaló que el régimen no ha informado cuánto dinero de los nicaragüenses se destinó a construir e instalar la escultura dedicada a Castro, a quien Ortega ha considerado durante décadas uno de sus principales referentes políticos.
La falta de transparencia resulta particularmente significativa debido a los antecedentes de los “chayopalos”. La Prensa recordó que ENATREL tampoco publica los costos de estas estructuras. Estimaciones de medios independientes han situado en unos 25.000 dólares el costo de cada Árbol de la Vida, sin incluir otros gastos asociados a su vigilancia y consumo energético.
La nueva escultura se incorpora así a una extensa infraestructura de símbolos políticos financiada o ejecutada por instituciones estatales en Managua, mientras el régimen mantiene un férreo control sobre la información pública y reprime a la oposición y a la prensa independiente.
La instalación de la figura de Castro en Managua evidencia la estrecha relación política entre los regímenes de La Habana y Managua y el lugar que el fallecido dictador cubano continúa ocupando dentro del imaginario político que Ortega y Murillo promueven en Nicaragua.