Jamaica ya cuenta con 200 profesionales sanitarios cubanos contratados directamente por sus autoridades, meses después de que Kingston pusiera fin al esquema de cooperación médica mediante el cual el régimen de La Habana enviaba brigadas a la isla caribeña.
El ministro de Salud y Bienestar de Jamaica, Christopher Tufton, confirmó el miércoles que 157 trabajadores sanitarios cubanos, incluidos médicos y enfermeros, regresaron al país bajo contratos individuales. Estos se suman a otros 43 profesionales que permanecieron en Jamaica después de la ruptura del acuerdo bilateral y optaron por continuar trabajando bajo la nueva modalidad.
Con los nuevos contratos, la cifra se acerca a los 278 profesionales cubanos que trabajaban en Jamaica antes del fin del convenio, según datos ofrecidos previamente por Tufton. En mayo, el ministro había informado que más de 40 habían decidido permanecer en el país y trabajar directamente para el sistema sanitario jamaicano.
Los 157 profesionales recién reincorporados fueron distribuidos en diferentes regiones del sistema público de salud: 69 fueron destinados al sureste de Jamaica, 28 al oeste, 26 al sur, 25 al Hospital Universitario de las Indias Occidentales (UHWI) y nueve al Ministerio de Salud y la región noreste, de acuerdo con las autoridades jamaicanas.
El cambio se produce después de que Jamaica decidiera terminar con el modelo de contratación entre gobiernos. El acuerdo bilateral anterior había expirado en febrero de 2023, pero los profesionales cubanos continuaron trabajando mientras Kingston y La Habana negociaban un nuevo marco de cooperación. En marzo de 2026, el Gobierno jamaicano anunció que no continuaría con el esquema anterior y ofreció a los sanitarios cubanos la posibilidad de permanecer y ser contratados directamente bajo las leyes laborales del país.
La decisión convirtió a Jamaica en uno de los casos recientes en los que un país que utilizaba brigadas médicas cubanas opta por eliminar la intermediación del régimen de La Habana y contratar directamente a los profesionales.
El modelo de las misiones médicas cubanas ha sido cuestionado durante años por organizaciones de derechos humanos, que denuncian posibles prácticas de trabajo forzoso, explotación laboral y trata de personas. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos y su Relatoría Especial sobre Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales también han advertido sobre trabajo forzoso en estas misiones.
Una de las principales críticas al sistema es que los profesionales son enviados al extranjero bajo contratos gestionados por el Estado cubano, mientras que organizaciones de derechos humanos han denunciado restricciones a su libertad de movimiento, retención de documentos, vigilancia y amenazas contra ellos o sus familiares.
Esas denuncias también forman parte de un mapa interactivo presentado en agosto por la Fundación para los Derechos Humanos de Cuba, el Colegio Médico Independiente de Cuba y profesionales que abandonaron misiones médicas.
La directora del Programa Cuba de esa fundación, Magdelivia Hidalgo, ha defendido que los profesionales cubanos que trabajan en el extranjero deben ser contratados directamente por los países receptores y recibir una remuneración equivalente a la de sus colegas locales, sin intermediación del régimen cubano.
El regreso de los sanitarios cubanos responde también a las necesidades de personal del sistema de salud jamaicano. Tufton ha reconocido que la salida de parte de la brigada dejó vacantes en determinadas instalaciones y afectó servicios especializados, mientras el Gobierno busca además profesionales en otros países para cubrir el déficit existente.
Jamaica no es el único país que ha modificado recientemente su relación con las brigadas médicas cubanas. Honduras también decidió no renovar este año el contrato que mantenía con profesionales enviados por La Habana, poniendo fin a la misión médica que operaba en ese país desde hacía dos años.
La contratación directa en Jamaica, sin embargo, permite que los profesionales cubanos continúen trabajando en el país sin que el régimen cubano sea el intermediario de sus contratos, un cambio que podría convertirse en referencia para otros gobiernos que utilizan personal sanitario procedente de la Isla.