Un recién nacido murió recientemente en el Hospital Ginecobstétrico Ana Betancourt de Mora, en Camagüey, en un caso que vuelve a poner bajo cuestionamiento la atención obstétrica y las condiciones sanitarias de esa institución, según una denuncia publicada este lunes por el periodista independiente José Luis Tan Estrada.

El parto fue sometido a un proceso de inducción que se prolongó durante más de 24 horas. Las fuentes cuestionaron que los obstetras no realizaran una cesárea a tiempo, pese a la evolución del caso.

El recién nacido presentó broncoaspiración de líquido amniótico meconial (BALAM), fallo multiorgánico e hipertensión pulmonar. Las complicaciones terminaron provocando su muerte, según la información compartida por Tan Estrada.

La denuncia también cuestiona las decisiones tomadas durante el trabajo de parto y sostiene que existen diferencias en la rapidez con que se practican determinadas cesáreas. Las fuentes médicas citadas por el periodista alegaron que algunas intervenciones se realizan por intereses económicos.

El caso se suma a otras denuncias sobre fallecimientos de recién nacidos, problemas de higiene y carencias de recursos en el hospital materno de Camagüey.

Anteriormente Tan Estrada denunció la muerte de más de 15 recién nacidos en ese centro entre enero y mayo de 2026. Según la información que recibió y difundió el periodista, la sala neonatal presentaba filtraciones de aguas albañales procedentes de un baño situado en la planta superior, además de la presencia de insectos y falta de medicamentos para combatir infecciones.

Las quejas sobre el centro también incluyen las condiciones en que las embarazadas reciben atención. El 29 de abril de 2026, Tan Estrada reportó que varias mujeres esperaban para dar a luz en los pasillos de la Sala A, en medio del hacinamiento, el calor y la falta de higiene.

Otros casos denunciados en Cuba

En septiembre de 2025, Leydys Marian Guerrero González perdió a su hija recién nacida en el mismo hospital de Camagüey. Según el testimonio que ofreció al periodista independiente, había ingresado el 22 de septiembre con escasez de líquido amniótico y sufrió demoras en la atención. La cesárea se realizó cuando la bebé ya había fallecido. 

Un mes antes, en agosto de 2025, se conoció la denuncia de Lianet Barranco, quien perdió a su hija recién nacida tras complicaciones durante el embarazo. Según el testimonio divulgado por Tan Estrada, la mujer presentó síntomas de alarma que no habrían recibido una respuesta oportuna. 

Las denuncias no se limitan a Camagüey. En enero de 2025, Camila Leyva Obregón denunció la muerte de su bebé, de 11 días de nacido, en el Hospital Carlos Manuel de Céspedes, en Bayamo, Granma. Según su testimonio, permaneció durante horas perdiendo líquido amniótico antes de ser atendida para el parto. Posteriormente, el niño desarrolló complicaciones y murió, mientras la madre cuestionó las explicaciones médicas que recibió. 

La mortalidad infantil volvió a aumentar en 2025

Las denuncias se producen en un contexto de deterioro de los indicadores de salud materno-infantil en Cuba. Según datos preliminares del Ministerio de Salud Pública difundidos en enero de 2026, la tasa de mortalidad infantil aumentó de 7,1 por cada 1.000 nacidos vivos en 2024 a 9,9 en 2025.

Por provincias, Camagüey registró una tasa de 12,4 por cada 1.000 nacidos vivos al cierre de 2025, superior al promedio nacional de ese año, de acuerdo con los datos difundidos por la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

El incremento de la mortalidad infantil coincide con denuncias de familias y periodistas independientes sobre la escasez de medicamentos e insumos, las deficiencias en las instalaciones hospitalarias y las dificultades para acceder a procedimientos especializados. 

La reiteración de estos reportes mantiene el foco sobre la necesidad de esclarecer las circunstancias de las muertes y garantizar condiciones adecuadas de atención para las embarazadas y los recién nacidos.