Dieciocho mujeres y más de 80 niños permanecen desde hace 14 días en la antigua academia de boxeo de Caracatey, en Santa Clara, Villa Clara, donde ocuparon el inmueble ante la falta de vivienda.
Las madres denuncian que enfrentan hambre, amenazas de encarcelamiento y la posibilidad de que las autoridades separen a sus hijos y los trasladen a una institución de amparo filial.
Según reportes de la plataforma La Tijera, las familias continúan en el lugar en medio de condiciones de precariedad, noches sin dormir y una creciente angustia entre los menores, afectados por la incertidumbre sobre su futuro.
Las mujeres aseguran que han recibido advertencias de que podrían terminar en prisión por permanecer en el inmueble y de que sus hijos podrían ser llevados a centros de amparo filial, una posibilidad que aumenta el temor de las madres ante una eventual separación familiar.
"Estamos desesperadas, pero firmes", expresó una de las madres a La Tijera, que también denunció las dificultades para documentar lo que ocurre dentro del local. Según su testimonio, les prohíben tomar fotografías y grabar videos, bajo advertencias de que hacerlo constituiría un delito.
Un video difundido en redes sociales muestra el acoso de agentes del régimen en el lugar, en medio de los intentos por conseguir que las mujeres abandonen el inmueble.
La situación también recibió la atención del líder del Frente Antitotalitario Unido (FANTU), Guillermo «Coco» Fariñas, quien acudió el lunes al lugar para respaldar a las madres y exigir a las autoridades una solución habitacional digna para las familias.
Fariñas advirtió, además, que entre los menores hay niños con enfermedades crónicas graves que, según afirmó, no cuentan con diagnósticos clínicos adecuados debido a las carencias del sistema de Salud Pública cubano.
El opositor vinculó esta situación con la falta de recursos para atender a los pacientes en la isla y cuestionó el destino de las divisas obtenidas mediante las llamadas misiones médicas cubanas en el exterior, al considerar que no se utilizan para modernizar los servicios sanitarios ni adquirir insumos para la población.
La ocupación del inmueble pone nuevamente sobre la mesa la situación de las familias que carecen de una vivienda en Cuba y recurren a ocupar instalaciones estatales como alternativa ante la falta de un hogar.ç
En este caso, la presencia de más de 80 niños y las denuncias de amenazas de separación familiar añaden preocupación a una situación que se prolonga desde hace dos semanas.
Hasta el momento, los reportes citados no ofrecen información sobre una solución habitacional para las familias ni sobre un acuerdo que permita poner fin a la ocupación sin que las mujeres y sus hijos queden nuevamente sin un lugar donde vivir.
La situación de estas familias se enmarca en una profunda crisis habitacional en Cuba. En julio de 2025, el Ministerio de la Construcción informó ante la Asamblea Nacional que el país acumulaba un déficit de 805.583 viviendas, de las cuales 407.219 necesitaban construirse y otras 398.364 requerían rehabilitación. Según esas mismas cifras oficiales, el 35 % del fondo habitacional cubano —alrededor de 1,4 millones de viviendas— se encontraba en estado regular o malo.
La escasa construcción de nuevas viviendas agrava el problema. De acuerdo con datos de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) citados por IPS Cuba, durante 2024 se terminaron apenas 7.427 viviendas, un 55 % del plan previsto para ese año y menos de la mitad de las 16.065 construidas en 2023.