Las marcas de las quemaduras le recuerdan cada día al operador de la estación de bomberos de Matanzas (oeste de Cuba) Francisco del Toro aquel fatídico 5 de agosto cuando enfrentó uno de los peores incendios que "jamás vio".
"Ese día estaba de franco (no le tocaba trabajar), pero me llamaron y salí corriendo para allá", cuenta a EFE este matancero de 63 años que condujo uno de los carros cisterna del comando especial de bomberos número 12 cercano a la zona industrial que albergaba tanques con una capacidad de almacenamiento de crudo de 50.000 metros cúbicos.