La vivienda en Cuba: una paradoja constitucional

En el alegato de autodefensa al juicio por el ataque al cuartel Moncada, Fidel Castro, referente a lo que él consideraba el problema de la vivienda, señaló como un tema a resolver, que “500 mil trabajadores del campo habitan bohíos miserables”, pero 65 años después los conocidos Llega y pon, barrios compuestos por casuchas confeccionadas con lo primero que aparezca, cartones y palos, principalmente, siguen proliferando a lo largo de la geografía nacional.

Según cifras de Foundation for Human Rights in Cuba, para Junio del pasado año, el número de cubanos viviendo en estos asentamientos ascendía a los 500 mil.

Castro también dijo en aquella ocasión que “cuatrocientos mil obreros industriales y braceros vivían hacinados en infernales habitaciones de las cuarterías”; dijo que "un gobierno revolucionario resolvería el problema de la vivienda… demoliendo las infernales cuarterías para levantar en su lugar edificios modernos de muchas plantas y financiando la construcción de viviendas en toda la Isla en escala nunca vista… Hay piedra suficiente y brazos de sobra para hacerle a cada familia cubana una vivienda decorosa".

La situación de hoy día es peor. Son muchos los cubanos que no poseen una casa propia, sin contar aquellas que se encuentra en pésimo estado, apuntaladas o a punto de derrumbarse. El número de familias hacinadas se ha triplicado, con hasta cuatro generaciones viviendo bajo un mismo techo. Las cuarterías no desaparecieron, y los barrios marginales siguen creciendo, insalubres, con pésima infraestructura.

Hasta hace apenas unos años el Estado era el responsable de solucionar el problema de la vivienda, y eso básicamente era porque los cubanos, en su gran mayoría, no tenían derecho a ser propietarios y solo podía gozar de las vivienda en condición de arrendatarios, algo que en la administración de Raúl Castro cambió, trayendo como resultado, principalmente, la auto liberación del Gobierno de toda responsabilidad y el fomento por parte de este, de la llamada “construcción por esfuerzo propio”, algo que el Partido Comunista se aseguró de incluir en el Artículo 71 de la nueva Constitución de la República, y que en la práctica no se puede conciliar con la escases de materiales.

La vivienda en Cuba: una paradoja constitucional./ Foto: ADN Cuba

 

Hace tres meses Miguel Díaz-Canel al terminar el debate en la Asamblea Nacional del Poder Popular sobre el Programa de la Vivienda en Cuba, al dirigirse a los diputados, dijo:

"Tenemos que eliminar la práctica corrupta de funcionarios, inspectores y técnicos que están alrededor de esto", porque es bien sabido que cuando el Estado acomete alguna obra constructiva, los funcionarios, los inspectores, los técnicos, y los vecinos a su al redor, se benefician por la facilidad con que son desviados los recursos. Con semejante grado de corrupción a todos los niveles, no es de extrañar que el sector esté tan deprimido.

Así mismo, durante la tarde del tercer día de reuniones, el ministro de la Construcción René Mesa Villafaña, en palabras dirigidas a los diputados, dijo que luego de analizar la situación del fondo habitacional, habían concluido que la resolución del tema ocuparía un periodo de diez años, plazo en el que se trabajaría para poner fin al deterioro y alcanzar la recuperación de las viviendas.

Pero en esta estrategia persiste, más allá de la corrupción imperante en el país y la falta de voluntad política, el fantasma de la escasez de recursos, la verdadera causa de que la capacidad habitacional se encuentre en la situación que hoy presenta, claro que eso es solo para el cubano de a pie, porque para los militares, los miembros del Ministerio del Interior y la cúpula dirigente, la situación es completamente inversa, a lo largo del país no dejan de aparecer los barrios exclusivos para ellos.

Mesa Villafaña dijo también que el déficit habitacional asciende a 929 mil 695 viviendas, pero con los antecedentes del gobierno cubano, es inevitable que la sospecha nos haga creer que esta cifra está muy por debajo de la realidad.

Por otro lado, en octubre último el diario Kommersant dio a conocer que el gobierno de Rusia habría concedió un préstamo a la mayor de las Antillas por 50 millones de dólares para la compra de armamento militar que incluiría "vehículos blindados, helicópteros y armas pequeñas, así como la compra de piezas de repuesto para tanques", lo que nos lleva a preguntarnos: ¿cuánto haría Cuba con ese dinero si se empleara en resolver el problema de la vivienda?

Preguntas como esta pudieran formularse respecto a las cuantiosas sumas que gastó el estado cubano en las guerras de África, o en el apoyo a las guerrillas en Latinoamérica. La respuesta siempre sería la misma.