El corazón de Rafa se multiplica en sus Madres y su tierra
En Placetas existe desde hace seis años una de las experiencias más auténticas e interesantes que ha generado la comunidad LGBTIQ+ en Cuba: el grupo Madres contra la Homofobia.
El joven activista Rafael Suri, que falleció inesperadamente hace menos de un mes

* Por Susana Hernández Martín. / Q de Cuir

En Placetas, un pueblo a medio camino entre Santa Clara, la ciudad de El Mejunje, y Sancti Spíritus, donde el rodeo y los mariachis son muy populares, existe desde hace seis años una de las experiencias más auténticas e interesantes que ha generado la comunidad LGBTIQ+ en nuestro país: el grupo Madres contra la Homofobia.

Ellas se presentan como madres activistas y crearon un espacio para el diálogo y el debate sobre las identidades de sus hijes, las situaciones de discriminación a las que tienen que enfrentarse, pero especialmente para la solidaridad desde el orgullo.

Como cada mayo, el grupo se reunió en la Federación de Mujeres Cubanas de Placetas, esta vez en ausencia de uno de sus fundadores y principales impulsores, el joven activista Rafael Suri, que falleció inesperadamente hace menos de un mes y a quien está dedicada este año la Jornada Contra la Homofobia y la Transfobia en Placetas.

Por esa razón el encuentro, que normalmente constituye una oportunidad para compartir historias y consejos, se convirtió en un espacio de homenaje y sobre todo de confirmación, porque quienes han visto crecer al movimiento LGBTIQ+ en el municipio coinciden en que ya no habrá marcha atrás en ese proceso de empoderamiento que Rafa lideró hasta final de su vida.

Explica entre sollozos que gracias a Rafael ella es una mejor persona cada día: “Yo tenía una forma de pensar distinta, iba muy mal en la vida. Él siempre hablaba conmigo, me ayudaba con los problemas en mi casa y tengo mucho que agradecerle, por eso voy a luchar, para preservar su legado”.

Rafa fue un grandísimo impulsor y logró algo fundamental para hacer una revolución, logró la unidad”, dijo Verónica, de la red Transcuba.

Una de las fundadoras del grupo, Rosa Ramírez, aseguró conmovida que hay que seguir cultivando lo que él comenzó, por eso todas las madres que se quieran sumar al grupo son más que bienvenidas. Y las puertas de su casa estarán siempre abiertas para quién lo necesite.

El grupo de las Madres, durante las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia en 2017. (Foto tomada del Perfil de Facebook de Rafael Suri).
El grupo de las Madres, durante las Jornadas Cubanas contra la Homofobia y la Transfobia en 2017. (Foto tomada del Perfil de Facebook de Rafael Suri).

Madres contra la Homofobia ha ido creciendo con los años, y si al principio eran apenas 6 o 7 personas las que se reunían, en el encuentro de este lunes faltaron sillas para acoger a todas las que llegaron hasta la sede de la FMC donde junto a la bandera de esa organización, les recibieron los colores del arcoíris.

Osmani, activista del colectivo “Placetas LGBTI+” aseguró que el principal reto ahora es traer a los padres, los abuelos, los tíos: a toda la familia. Es necesario romper el mito de que solo las mujeres se sensibilizan sobre estos temas, y reconocer que hay muchos hombres dispuestos a hablar sin prejuicios sobre la diversidad sexual dentro de sus familias.

Teresa Lourdes, la mamá de Rafa, está convencida de que tienen que seguir sumando madres que quizás están pasando por los mismos procesos que las integrantes del grupo vivieron con sus hijes, procesos dolorosos de bullying y rechazo que ellas pudieran ayudar a enfrentar desde sus propias experiencias de vida.

Todavía hay que hacer mucha labor, aseguró, porque hay muchísimo machismo y maltrato, pero no solo las personas LGBTIQ+, sino las heterosexuales, que también luchamos. Hay que trabajar en los centros de trabajo, en las escuelas. ¡Si alguien me quiere ayudar…!

Así como alguna vez Abel Prieto expresó que en Cuba deberían haber muchos Mejunjes, tengo la convicción de que en cada rincón de este país deberían haber grupos como las Madres contra la Homofobia y activistas con la coherencia de Rafael, del que como dijo alguien en el encuentro, habrá que hablar siempre en presente.

Rafa quiso mucho a Placetas y después de este evento estoy convencida de que esta querrá a Rafa para siempre, como en las buenas historias de amor, porque su pueblo le dio una tierra donde arraigarse, pero él a cambio le enseñó el valor –también el costo– de vivir y pensar en libertad.