El viceprimer ministro y ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera del régimen cubano, Óscar Pérez-Oliva Fraga, volvió a ocupar el foco público este martes con una entrevista concedida a Reuters, en la que abordó las supuestas conversaciones empresariales con compañías vinculadas al presidente estadounidense Donald Trump, las reformas económicas impulsadas por La Habana y los rumores sobre su futuro político.

Pérez-Oliva Fraga aseguró que no tiene conocimiento de que ninguna empresa directamente vinculada a Trump haya establecido contacto con Cuba durante 2026, pese a reportes recientes sobre visitas a la Isla de ejecutivos relacionados con la Organización Trump.

“No tengo conocimiento de ninguna empresa directamente vinculada al presidente Trump que haya establecido contacto con Cuba”, dijo el funcionario a Reuters.

Añadió que ni él ni ningún otro funcionario cubano se reunió con representantes de esas compañías.

Las declaraciones se producen después de que The Guardian informara que ejecutivos vinculados a la Organización Trump habían regresado a Cuba en los últimos meses bajo el amparo de la firma Dominari Holdings y que se habían reunido con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, conocido como “El Cangrejo”, nieto de Raúl Castro.

El titular del Mincex sostuvo que La Habana no tiene una política destinada a impedir que compañías estadounidenses inviertan, comercien o hagan negocios en la Isla.

“No es nuestra política prohibir a las empresas estadounidenses invertir en Cuba, comerciar con Cuba o realizar negocios de cualquier tipo con Cuba”, afirmó.

Según Pérez-Oliva, el principal obstáculo es el embargo estadounidense.

Las declaraciones se producen después de que el régimen cubano anunciara en junio una serie de reformas económicas orientadas a ampliar mecanismos de mercado. Sin embargo, las reformas cubanas no son suficientes y no constituyen cambios políticos.

El funcionario también criticó específicamente la política estadounidense que permite a determinadas compañías de ese país exportar combustible al sector privado cubano.

A su juicio, esa medida busca generar dependencia económica de Estados Unidos y devolver a la Isla a una relación de subordinación.

“Nunca volveremos a ser una colonia de ningún país”, afirmó Pérez-Oliva.

Un funcionario cada vez más visible

La entrevista supone una nueva aparición pública de Pérez-Oliva Fraga, quien en los últimos meses ha adquirido mayor protagonismo dentro de la estructura de poder del régimen.

El funcionario, sobrino nieto de Fidel y Raúl Castro, fue nombrado en mayo de 2024 ministro de Comercio Exterior y la Inversión Extranjera, en sustitución de Ricardo Cabrisas Ruiz. Posteriormente fue promovido a viceprimer ministro y también ingresó en la Asamblea Nacional.

En marzo pasado, Pérez-Oliva protagonizó otro anuncio relevante para el régimen cuando comunicó que los cubanos residentes en el exterior podrían convertirse en propietarios o socios de empresas privadas en Cuba, además de participar en proyectos de mayor escala y acceder a determinadas operaciones del sistema financiero nacional.

El anuncio representó un giro respecto a décadas de restricciones para la participación económica directa de los emigrados cubanos y se produjo en medio de la grave crisis económica, política y energética que atraviesa la Isla.

En aquella ocasión, el régimen también extendió la invitación a los cubanos residentes en Estados Unidos, mientras Pérez-Oliva afirmó que La Habana estaba abierta a mantener una relación comercial “fluida” con empresas estadounidenses.

Niega aspiraciones de sustituir a Díaz-Canel

La creciente visibilidad de Pérez-Oliva también ha alimentado especulaciones sobre su eventual papel en el futuro político de Cuba. Preguntado directamente por Reuters sobre los rumores que lo sitúan como posible futuro presidente de la Isla, el funcionario los rechazó.

“No tengo aspiraciones en ese sentido. Soy simplemente un servidor público, y trabajaré donde se me necesite, sin aspirar a ningún cargo en particular”, respondió.

Su ascenso ha sido seguido con atención por medios internacionales debido tanto a su posición dentro de la cúpula económica como a su vínculo familiar con los Castro. En diciembre de 2025 fue incorporado como diputado a la Asamblea Nacional, condición que la Constitución de la dictadura establece para poder ser elegido presidente de la República.

El vínculo familiar también ha adquirido una dimensión particular fuera de Cuba: sus hijos Carlos Ernesto y Camilo Pérez-Oliva González residen en Florida desde hace años, según reportes de medios independientes publicados recientemente. Ambos fueron identificados en septiembre como los hijos del viceprimer ministro contactados por agentes del FBI en Miami, en un episodio que provocó la intervención de “El Cangrejo” ante representantes estadounidenses, según fuentes citadas por Martí Noticias.

Con su entrevista a Reuters, Pérez-Oliva vuelve así a colocarse en el centro de las declaraciones del régimen sobre la relación económica con Estados Unidos, mientras La Habana enfrenta una profunda crisis.