El senador Flávio Bolsonaro, de 45 años, se impuso este domingo en la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil frente al actual mandatario, Luiz Inácio Lula da Silva, de 80 años, y dejó al bolsonarismo a un paso de regresar al poder.

Con el 100% de los votos escrutados, Bolsonaro obtuvo alrededor del 47% de los votos válidos, mientras Lula alcanzó el 45%, según los resultados del Tribunal Superior Electoral (TSE). 

Ninguno logró superar el 50% necesario para evitar una segunda vuelta, por lo que ambos volverán a medirse el próximo 25 de octubre. 

Lucas Ribeiro, analista político brasileño, declaró este lunes a ADN Cuba que "la polarización brasileña va mucho más allá de dos familias políticas. Al mismo tiempo, Brasil atraviesa uno de los momentos más difíciles de su relación con Estados Unidos en décadas. Lula convirtió muchas divergencias diplomáticas en enfrentamientos personales: Poder360 contabilizó al menos 62 críticas públicas a Donald Trump desde 2023, y hubo también choques directos con Marco Rubio, además de tensiones comerciales y declaraciones hostiles de ambos lados. Mi lectura es que la diplomacia de Lula fue excesivamente ideológica y contribuyó a transformar diferencias políticas normales entre dos gobiernos en una crisis bilateral".

Para Ribeiro, en una segunda ronda, los votantes de varios candidatos presidenciales como Augusto Cury, Renan Santos, Ronaldo Caiado y Romeu Zema podrían darle el respaldo a Bolsonaro, pues están ideológicamente más próximos a la centro-derecha que al PT.

El resultado representa una demostración de fuerza para el Partido Liberal (PL) y para el movimiento político identificado con el expresidente Jair Bolsonaro, padre de Flávio, en unas elecciones marcadas por una fuerte polarización entre las dos principales fuerzas políticas del país.

Tras conocerse los resultados, Flávio Bolsonaro agradeció el respaldo recibido y aseguró que “Brasil quiere cambio”, al tiempo que destacó haber conseguido unos 56 millones de votos.

“Queda decretado el fin de la era del PT”, afirmó en Brasilia, en referencia al Partido de los Trabajadores (PT), la organización política que lidera Lula.

Lula, por su parte, reconoció que el resultado fue distinto de lo que podía esperarse y lanzó un mensaje de cautela de cara a la segunda vuelta.

“El resultado muchas veces es inesperado. Flávio Bolsonaro representa la incertidumbre”, afirmó el mandatario, quien busca conquistar un cuarto mandato presidencial.

La elección supone así un nuevo capítulo en la confrontación entre el lulismo y el bolsonarismo, dos movimientos que han dominado buena parte de la política brasileña durante los últimos años.

Una segunda vuelta abierta

Aunque Bolsonaro parte con una ventaja de dos puntos porcentuales, el resultado no garantiza su victoria. La segunda vuelta obligará a ambos candidatos a buscar el respaldo de los electores que optaron por otras candidaturas o que no acudieron a las urnas.

La campaña estuvo marcada por una elevada polarización. Aunque hubo alrededor de 14 candidaturas presidenciales, la disputa electoral terminó concentrándose fundamentalmente entre Lula y Flávio Bolsonaro.

El politólogo y profesor universitario Jesús Mazzei, citado por El Nacional, describió el escenario como uno de “profunda polarización” y señaló que Bolsonaro representa a la derecha a través del PL, mientras Lula encabeza la izquierda.

Flávio Bolsonaro ha buscado proyectarse durante la campaña como una figura menos radical que su padre, aunque mantiene buena parte de las principales banderas del bolsonarismo, entre ellas una postura de mano dura frente al crimen organizado y el lema de “Dios, patria, familia y libertad”. 

Lula, entretanto, se presenta como la alternativa para mantener al país bajo una administración de izquierda y ha planteado la elección como una decisión sobre el rumbo político y democrático de Brasil.

La elección presidencial no fue la única disputa de este domingo. Los brasileños también votaron por 27 gobernadores, 513 diputados federales, 54 de los 81 senadores y los integrantes de las asambleas legislativas estatales.

La composición del Congreso será especialmente importante para el próximo presidente, debido a que determinará su capacidad para impulsar reformas y negociar con las distintas fuerzas políticas.

El PL de los Bolsonaro también consiguió avances en el Legislativo, mientras Tarcísio de Freitas, gobernador de São Paulo y uno de los principales dirigentes de la derecha brasileña, logró la reelección con una amplia ventaja, de acuerdo con El País. 

"La segunda vuelta no se decidirá solamente por dónde irán los votos de los candidatos menores. Puede decidirse por la capacidad de Tarcísio y Cleitinho de convertir dos grandes victorias estatales en una mayoría presidencial para Flávio", agrega Ribeiro.

El resultado de las legislativas podría convertirse, por tanto, en un elemento decisivo para el próximo Gobierno, independientemente de quién gane la Presidencia.

Brasil ante una nueva definición política

La segunda vuelta del 25 de octubre definirá si Brasil mantiene al PT en el poder con Lula o si el bolsonarismo consigue regresar al Palacio de Planalto a través de Flávio Bolsonaro.

"Creo que el primer dato es que Jair Bolsonaro consiguió preservar un capital político extraordinario incluso fuera de la papeleta. Flávio no solamente heredó ese electorado: empezó a ampliarlo hacia sectores de centro y centro-derecha que antes no se identificaban plenamente con el bolsonarismo. También existe un desgaste evidente del lulismo: Lula llegó a la elección desde la Presidencia, con enorme exposición institucional y capacidad de agenda, pero no consiguió ampliar su base", agregó el analista entrevistado por ADN Cuba.

La contienda tendrá además repercusiones más allá de Brasil. Por su peso económico, político y diplomático, el resultado puede influir en las relaciones de Brasilia con el resto de América Latina, Estados Unidos y otras potencias internacionales.

Por ahora, el resultado de la primera vuelta deja una conclusión clara: la derecha consiguió una ventaja inicial, pero la Presidencia todavía está en disputa.