La presa política del 11J Yunaykis de la Caridad Linares Rodríguez permaneció diez días en huelga de hambre a finales de octubre en la prisión de mujeres de Occidente, conocida como El Guatao, en La Habana. La protesta tuvo consecuencias para su salud y, aunque finalmente la abandonó, continúa enferma y sin recibir la atención médica que necesita, según denunció este martes el Observatorio de Derechos Culturales.
De acuerdo con el reporte de la organización, el 28 de octubre su madre, Yurka Rodríguez, supo que la joven llevaba diez días sin ingerir alimentos. Ese mismo día le pidió que abandonara la protesta, preocupada por el deterioro progresivo de su estado físico.
Durante la huelga fue necesario administrarle suero. Al visitarla el 29 de octubre, su madre comprobó que ya había depuesto la protesta, pero encontró que su estado de salud seguía siendo alarmante.
La mujer describió que su hija estaba "bastante mal, ojerosa, bajo de peso, con mareos" y presentaba un malestar persistente.
La familia denuncia que Yunaykis continúa enferma y que las autoridades penitenciarias no le proporcionan la asistencia médica que requiere, lo que mantiene la preocupación por su integridad física.
Amenazas de suspensión de visitas y preocupación por su seguridad
El Observatorio de Derechos Culturales también informó sobre nuevas presiones contra la presa política. Según el testimonio de su madre, las autoridades penitenciarias amenazan con suspender las visitas familiares debido a que Yunaykis se niega a utilizar el uniforme penitenciario.
La joven sostiene que no debe vestir esa indumentaria porque considera que está encarcelada injustamente.
A esta situación se suma la preocupación de sus familiares por la posibilidad de que sea trasladada a otro colectivo penitenciario donde, según la información que han recibido, existiría consumo de drogas. La familia teme que ese traslado pueda comprometer aún más su seguridad y bienestar dentro de la prisión.
Estas denuncias se producen en un contexto de preocupación por las condiciones de reclusión en El Guatao. En septiembre pasado, el Observatorio de Derechos Culturales ya había alertado sobre las condiciones de vida de Linares Rodríguez, quien había denunciado falta de agua en el centro penitenciario y problemas de salud, incluido el asma, sin recibir atención médica adecuada.
De vuelta a prisión tras una protesta contra los apagones
Yunaykis de la Caridad Linares Rodríguez fue condenada a ocho años de privación de libertad por su participación en las protestas antigubernamentales del 11 de julio de 2021. Tras permanecer varios años encarcelada en El Guatao, salió bajo libertad condicional en 2025.
Sin embargo, en junio de 2026 el régimen revocó ese beneficio y la devolvió a prisión, después de su participación en una protesta ocurrida en el barrio de Santa Amalia, municipio Arroyo Naranjo, La Habana, contra los prolongados apagones.
La joven fue detenida el 2 de junio durante un operativo policial y posteriormente trasladada a la prisión de mujeres de Occidente. Su familia denunció entonces agresiones físicas, aislamiento y amenazas durante su detención.
Yunaykis deberá terminar de cumplir la condena de ocho años que le fue impuesta por las protestas del 11J.
Su caso refleja la situación de vulnerabilidad de las personas presas por motivos políticos en Cuba, que enfrentan no solo la privación de libertad, sino también denuncias de maltrato, restricciones de comunicación con sus familiares y falta de atención médica.