Cuba perdió 34.496 médicos entre 2021 y 2025, una reducción del 32,5% de su plantilla de facultativos, según datos del Anuario Estadístico de Salud del Ministerio de Salud Pública (MINSAP), publicado por la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI).

El país terminó 2025 con 71.635 médicos, 3.729 menos que en 2024, cuando se contabilizaban 75.364. En 2021, las estadísticas oficiales registraban 106.131 facultativos.

La reducción también se refleja en la proporción de médicos respecto a la población. El anuario registra 134 habitantes por cada médico en 2025, frente a 131 en 2024 y 104 en 2021. La tasa de facultativos por cada 10.000 habitantes descendió de 96,2 en 2021 a 74,7 cuatro años después.

La disminución no afecta únicamente a los médicos. El Sistema Nacional de Salud pasó de 510.781 trabajadores en 2021 a 365.515 en 2025, una reducción acumulada de 145.266 personas, equivalente al 28,4%.

Solo entre 2024 y 2025, la plantilla total disminuyó en 24.764 trabajadores, un 6,3%. Esta cifra incluye tanto al personal asistencial como a directivos, administrativos, operarios y trabajadores de servicios.

El personal de enfermería también experimentó una reducción sostenida. En 2025 se contabilizaron 69.707 trabajadores de esta categoría, frente a los 71.948 del año anterior. La diferencia es de 2.241 personas, un 3,1% menos.

Si se compara con 2021, cuando el país registraba 86.983 trabajadores de enfermería, la pérdida asciende a 17.276, casi una quinta parte de la plantilla de entonces.

Las estadísticas oficiales reflejan la magnitud de la reducción, pero no desglosan las causas de las salidas del sistema. Por tanto, no permiten determinar qué proporción corresponde a emigración, jubilaciones, cambios de actividad laboral u otras razones.

Hospitales deteriorados y escasez de recursos

La reducción del personal sanitario ocurre en medio de una crisis que también afecta las condiciones materiales de los centros médicos, la disponibilidad de medicamentos y el acceso a insumos indispensables para la atención de los pacientes.

La redacción de ADN Cuba publicó el pasado 19 de octubre fotografías que muestran el deterioro higiénico-sanitario del Hospital Provincial Universitario Dr. Gustavo Aldereguía Lima, en Cienfuegos. Las imágenes evidencian el mal estado de baños, inodoros y duchas, además de problemas con el suministro de agua y deficiencias en la alimentación de los pacientes.

Esta realidad se repite en la mayoría de hospitales de la isla. Los familiares deben conseguir en numerosas ocasiones medicamentos y materiales necesarios para determinados tratamientos, ante las carencias del centro hospitalario. Las interrupciones del agua dificultan, además, las labores de limpieza y la higiene personal de quienes permanecen ingresados.

Un informe de Human Rights Watch publicado en julio de 2026, tras una investigación sobre las condiciones sanitarias en La Habana, recogió testimonios sobre hospitales insalubres, baños sin agua corriente y pacientes obligados a llevar sus propias sábanas, almohadas y ventiladores. La organización también señaló que, según cifras reconocidas por las propias autoridades cubanas, solo estaba disponible el 30% de los medicamentos incluidos en el listado nacional de medicamentos esenciales.

El capítulo sobre Cuba del Informe Anual 2025 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) también recoge preocupaciones por la reducción del personal sanitario, las limitaciones para acceder a medicamentos y el deterioro de las infraestructuras hospitalarias. Según ese documento, entre 2010 y 2022 cerraron 63 hospitales en el país.

Una crisis que compromete la atención médica

La pérdida de médicos, enfermeros y otros trabajadores se suma a las dificultades para mantener en funcionamiento los centros asistenciales, garantizar servicios especializados y responder a las necesidades de una población cada vez más envejecida.

La falta de personal puede aumentar la carga de trabajo de quienes permanecen en el sistema y dificultar la atención oportuna, especialmente en hospitales y servicios que requieren especialistas. A ello se añaden las carencias de medicamentos, materiales quirúrgicos, reactivos de laboratorio y otros recursos necesarios para diagnósticos y tratamientos.

Los datos del MINSAP ofrecen una dimensión cuantitativa de la contracción del sistema sanitario cubano. En cuatro años, el país perdió casi un tercio de sus médicos registrados y más de una cuarta parte de la plantilla total de Salud Pública.

Las estadísticas oficiales y las denuncias sobre las condiciones de los hospitales muestran las dificultades que enfrenta la población para acceder a una atención sanitaria con personal suficiente, medicamentos disponibles e instalaciones adecuadas.