Un bebé abandonado en el barrio de Atarés, en el municipio Cerro, La Habana, recibió durante aproximadamente 15 días los cuidados de varios vecinos que se organizaron para alimentarlo, vestirlo y atenderlo, después de que la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) se negara a recibirlo.

La historia fue compartida en redes sociales por el cubano Aries M. Cañellas Cabrera, quien aseguró que siguió de cerca lo ocurrido hace aproximadamente un mes y destacó la respuesta solidaria de los residentes de la comunidad, que asumieron temporalmente el cuidado del pequeño mientras buscaban una solución para su situación.

Según su publicación, el bebé fue encontrado por una mujer que decidió llevarlo a una estación policial. Sin embargo, los agentes se negaron a recibirlo, por lo que la madre, que también tiene un hijo y enfrenta dificultades económicas, regresó al barrio con el recién nacido sin saber cómo proceder.

 

Al día siguiente, otras personas intentaron entregarlo en una segunda estación policial, pero tampoco consiguieron que las autoridades se hicieran cargo del menor, relató Cañellas.

Ante la falta de respuesta del régimen, los vecinos de Atarés decidieron organizarse para proteger al niño. Varias familias se turnaron para cuidarlo en sus casas, mientras otras donaron ropa y artículos para sus necesidades.

El pequeño recibía leche, yogur y alimentos, además de la atención de varias mujeres que estaban amamantando y que acudían al lugar para darle el pecho. “Para que crezca fuerte como los míos”, comentaban algunas de ellas, según el testimonio.

Durante esos días, los residentes también intentaron localizar a la madre biológica del bebé, mientras continuaban las gestiones para conseguir que alguna institución asumiera su protección.

Finalmente, después de unos 15 días, enfermeras del policlínico de Fernandina acudieron a recoger al pequeño, tras realizar las coordinaciones necesarias para su ingreso en la Casa de Niños del municipio Diez de Octubre.

Cañellas destacó que la experiencia le permitió comprobar que, pese al deterioro de las condiciones de vida y las relaciones sociales en el país, la solidaridad comunitaria todavía permanece en algunos barrios habaneros.

El relato se conoce en medio de una profunda crisis económica, política y social en Cuba, marcada por el empobrecimiento de las familias, la escasez de alimentos y medicamentos y el deterioro de los servicios públicos.

El IX Estudio sobre el Estado de los Derechos Sociales en Cuba, publicado en agosto de 2026 por el Observatorio Cubano de Derechos Humanos (OCDH), estimó que el 94 % de la población vive en condiciones de pobreza extrema. Además, ocho de cada diez encuestados reconocieron haberse visto obligados a dejar de desayunar, almorzar o cenar por falta de recursos o alimentos. 

A esta situación se suma el incremento de la violencia y la inseguridad ciudadana. El Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC) documentó 2.833 reportes de delitos durante 2025, un aumento del 115 % respecto a los 1.317 registrados en 2024.

Los registros de Cubalex también reflejan la gravedad del problema. Entre enero de 2023 y julio de 2026, la organización documentó 2.932 eventos de violencia e inseguridad en el país, incluidos 736 homicidios. 

Otros casos de abandono de recién nacidos

El episodio de Atarés ocurre en un contexto en el que se han conocido otros casos de bebés abandonados en diferentes puntos de Cuba, algunos de ellos con desenlaces fatales.

En marzo de 2026, vecinos encontraron el cadáver de un recién nacido dentro de una caja en un basurero del municipio Guanabacoa, en La Habana. El pequeño todavía tenía la placenta cuando fue descubierto, según testimonios recogidos por el diario independiente 14ymedio.

Ese mismo mes, también fue encontrado el cuerpo sin vida de una recién nacida en un río del Reparto Martí, en el municipio Cerro. La pequeña todavía tenía el cordón umbilical y se desconocía si había nacido con vida.

En diciembre de 2025, otro recién nacido fue encontrado muerto en un contenedor de basura en el barrio de Santo Suárez, municipio Diez de Octubre, también en la capital. 

También en diciembre de 2024 se reportó el hallazgo del cuerpo sin vida de un recién nacido en un contenedor de residuos sólidos frente a la tienda El Galeón, en Cojímar, municipio Habana del Este.

Aunque no se conocen las circunstancias particulares de cada uno de estos episodios ni existen elementos para establecer una relación directa entre ellos, la sucesión de casos ha generado preocupación sobre la situación de la infancia y la vulnerabilidad de las familias en Cuba.