Derechos Humanos
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La foto muestra al menor de 16 años rapado, sin sonreír, tocando un piano en el penal.
Martín Gutiérrez había realizado varias protestas pacíficas este mes desde su vivienda en la capital, cuestionando a las autoridades del régimen y la crisis generalizada en la isla.
Según denunció la activista Salomé García Bacallao, este abuso habría ocurrido con la complicidad del Mayor Javier Reboso Pérez, de la Seguridad del Estado, el Teniente Coronel Emilio Guilarte Ramírez, segundo jefe de la prisión, y el Teniente Coronel Guillermo Cordero Monduy.
La familiar supo que su hijo ya no estaba plantado a través de la madre de otro preso político; sin embargo, ella no ha tenido comunicación directa con él.
El artivista relató además sus reiteradas protestas dentro de prisión: “No sé cuántas huelgas de hambre he hecho para expresar mi ira, para mostrar al Estado que no he sucumbido a los intentos de aplastar mi voluntad, de intentar que el mundo escuche”.
Actualmente Juan Enrique y Roberto exigen a los jefes de la prisión de Quivicán que tomen medidas contra este represor: ya sea sacarlo de este penal y sancionarlo.
"Ya tenía los labios cuarteados, se veía que estaba débil y tenía calambres", indicó el familiar.
De acuerdo con las versiones recibidas por la familia, Mantilla podría haber sido llevado al centro médico por una posible tuberculosis o como consecuencia de una golpiza.