El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, afirmó que Cuba estará en una "senda irreversible hacia un futuro muy distinto" antes de que concluya el actual mandato del presidente Donald Trump, y sostuvo que el cambio en la isla deberá producirse mediante un proceso de transición.
Las declaraciones fueron realizadas durante una entrevista difundida el martes en The Katie Miller Podcast, disponible en varias plataformas digitales, en la que Rubio abordó distintos asuntos de política exterior y también habló sobre su llegada al cargo de secretario de Estado.
"Creo que Cuba... estoy seguro de que, para cuando termine esta administración —antes de que concluya este mandato—, estará en una senda irreversible hacia un futuro muy distinto", afirmó.
SECRETARY RUBIO: Before this administration ends, Cuba will be on an irreversible path towards a much different future. pic.twitter.com/he8JLOUaPj
— Department of State (@StateDept) August 11, 2026
Rubio reconoció que una transformación de esa magnitud no puede producirse de manera inmediata después de más de siete décadas de gobierno comunista.
"No se puede mantener un sistema vigente durante 70 años sin que eche raíces. Y luego pretender arrancarlo todo de raíz de la noche a la mañana para plantar algo totalmente nuevo", explicó. A su juicio, para llegar a ese punto "debe producirse una transición como parte del proceso".
El jefe de la diplomacia estadounidense comparó el eventual proceso cubano con las transformaciones ocurridas en Europa del Este tras el colapso de los regímenes comunistas.
"Lo ocurrido en Europa del Este es un buen ejemplo de ello; vimos que a los países de esa región les llevó entre tres y cinco años convertirse realmente en lo que son hoy. Polonia es probablemente el mejor ejemplo", señaló.
Rubio consideró que Cuba recorrerá un camino similar y avanzará considerablemente en ese proceso antes de que termine la actual Administración Trump, aunque advirtió que ningún resultado puede garantizarse.
"Ciertamente, bajo esta administración —y dada la prioridad que se le otorga a Cuba—, nunca se puede garantizar nada. Pero sin duda es una prioridad para nosotros, porque redunda en nuestro interés nacional", añadió.
"No trabajo para Cuba"
Durante la conversación, Rubio también hizo una precisión sobre su vínculo personal con la isla y el papel que desempeña como secretario de Estado.
"Siempre recuerdo a la gente que, al fin y al cabo, trabajo para los Estados Unidos de América. Me importa Cuba; obviamente, tengo un vínculo personal con el país. Pero no trabajo para Cuba. Trabajo para Estados Unidos", afirmó.
El funcionario explicó que, desde la perspectiva de Washington, el interés estadounidense consiste en que Cuba sea "segura, estable y alineada con Estados Unidos".
"Considero que a nuestro país le interesa contar con una Cuba segura, estable y alineada con Estados Unidos. Es el mismo sentir que tengo respecto a Venezuela", agregó.
Rubio, hijo de inmigrantes cubanos, ha convertido la política hacia La Habana en uno de los principales ejes de su gestión al frente del Departamento de Estado, dentro de la estrategia de presión de la Administración Trump contra el régimen de Miguel Díaz-Canel.
Rubio ha endurecido la presión contra La Habana
Las declaraciones del secretario de Estado se producen después de varios meses de creciente presión estadounidense sobre Cuba, que incluye sanciones contra empresas estatales, entidades vinculadas al conglomerado militar GAESA y altos funcionarios del régimen.
En mayo, la Administración Trump sancionó a GAESA, el poderoso conglomerado empresarial controlado por las Fuerzas Armadas cubanas, así como a su presidenta ejecutiva, la general de brigada Ania Guillermina Lastres Morera. Washington también incluyó entre los sancionados a Moa Nickel, una de las principales empresas mineras de la isla.
En junio, el Departamento de Estado amplió nuevamente las sanciones contra la red económica del régimen e incluyó cinco entidades cubanas, entre ellas varias vinculadas a GAESA.
Rubio justificó entonces las medidas al describir a GAESA como una pieza central del aparato económico y represivo del régimen cubano.
La ofensiva estadounidense se ha producido mientras La Habana intenta responder a su peor crisis económica y energética en décadas con un paquete de reformas que incluye una mayor participación del sector privado, inversión extranjera y cambios en el funcionamiento de las empresas estatales.
Washington considera insuficientes esas medidas si no están acompañadas de cambios políticos y una reducción del control estatal sobre la economía.
"Cuba es un Estado fallido", dijo Rubio en julio
Las declaraciones del podcast también dan continuidad a una serie de pronunciamientos cada vez más duros de Rubio sobre la situación cubana.
El 22 de julio, durante una conferencia de prensa en Manila, el secretario de Estado calificó a Cuba de "Estado fallido" y afirmó que el modelo económico de la isla "no funciona".
También aseguró que el objetivo de Estados Unidos es lograr "una Cuba donde el pueblo cubano pueda experimentar prosperidad, seguridad y una vida mejor", y sostuvo que Washington está dispuesto a ser "realista" y "paciente" respecto al proceso necesario para alcanzar ese objetivo.
En otra intervención, Rubio afirmó que Cuba importa para Washington porque está a apenas 90 millas de las costas estadounidenses y porque su situación tiene implicaciones directas para la seguridad nacional de Estados Unidos.
La nueva declaración de Rubio llega además pocos días después de que medios estadounidenses reportaran un incremento de los recursos de inteligencia de Estados Unidos en Cuba.
El diario POLITICO informó el 4 de agosto, citando a dos personas familiarizadas con los planes de la Administración Trump, que Washington había aumentado sus recursos de inteligencia en la isla. Según esas fuentes, el incremento podría estar relacionado con diferentes escenarios, desde una eventual operación militar hasta esfuerzos para incentivar cambios dentro del régimen o entre la población.
El reporte señaló también un aumento reciente de la presencia de la CIA en Cuba, después de años en los que sus operaciones se vieron afectadas, entre otros factores, por la reducción de personal relacionada con los llamados "síndromes de La Habana".
La información de POLITICO no significa que exista una decisión de Washington de emprender una intervención militar, pero sí se suma a una política estadounidense que ha incrementado la presión económica, diplomática y de inteligencia sobre La Habana.
En ese contexto, las declaraciones de Rubio en el podcast ofrecen una de las formulaciones más explícitas hasta ahora sobre el horizonte político que la Administración Trump contempla para Cuba: no un cambio inmediato, sino una transición que, según el funcionario, debería colocar a la isla en un camino irreversible hacia un sistema diferente antes de que termine el actual mandato presidencial.