El secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, afirmó que Cuba es un “Estado fallido en todos los sentidos de la palabra” y aseguró que la Administración de Donald Trump busca que la isla avance hacia un cambio político y económico irreversible.

Durante una entrevista con Sean Hannity en Fox News este lunes, Rubio sostuvo que Cuba “no tiene una economía funcional” y cuestionó que sus gobernantes continúen defendiendo una revolución que, según dijo, “lleva 20 años muerta”.

“Es un Estado fallido en todos los sentidos de la palabra”, afirmó Rubio.

El funcionario estadounidense diferenció entre la capacidad del régimen para mantener el control político y el funcionamiento efectivo de las instituciones del país.

“Tienen un régimen que es capaz y ha encarcelado y matado gente, pero no es un gobierno funcional y no es un país funcional”, afirmó.

Rubio también acusó a La Habana de corrupción y señaló a las Fuerzas Armadas y al Partido Comunista de controlar las actividades con capacidad de generar ingresos en la isla, en beneficio de “un puñado de individuos a costa de todo el país”.

Advertencia sobre la seguridad de Estados Unidos

El jefe de la diplomacia estadounidense aseguró además que Washington no permitirá que Cuba se convierta en una base de operaciones contra los intereses de Estados Unidos.

“Lo que no vamos a permitir jamás bajo ninguna circunstancia […] es que Cuba se convierta en una base de operaciones contra los intereses estadounidenses o represente una amenaza para nuestra seguridad nacional”, dijo.

Rubio afirmó que la Administración Trump espera que Cuba “elija un camino distinto” y expresó la expectativa de que algunas de las personas que actualmente controlan “las armas y el régimen represivo” comprendan la situación que enfrenta el país.

El secretario de Estado también lanzó una advertencia a quienes dentro del régimen consideren que pueden esperar un cambio de Administración en Washington.

“Están equivocados, y aprenderán la lección por las malas si no corrigen el rumbo”, afirmó.

Pese al tono de advertencia, Rubio reiteró que la preferencia del presidente Donald Trump es alcanzar un acuerdo que conduzca a un “cambio positivo irreversible” en Cuba.

Según el secretario de Estado, ese proceso debería incluir libertades tanto económicas como políticas.

“No se puede tener libertad económica en Cuba si no hay libertad política”, afirmó.

La posición expuesta por Rubio coincide con declaraciones recientes de Trump. El mandatario dijo el 26 de septiembre que esperaba alcanzar un acuerdo con Cuba y que no consideraba necesariamente una intervención militar.

Trump también había calificado previamente a Cuba como un “Estado fallido” durante su discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas del 22 de septiembre.

La Habana pide una solución “lo antes posible”

Las declaraciones de Rubio se producen pocos días después de que el viceministro cubano de Relaciones Exteriores, Carlos Fernández de Cossío, expresara una supuesta voluntad de La Habana de alcanzar una solución con Washington.

En una entrevista con Bloomberg publicada el 25 de septiembre, Fernández de Cossío afirmó:

“Queremos llegar a una solución con Estados Unidos lo antes posible”.

El funcionario cubano dijo que La Habana no puede limitarse a esperar un eventual cambio político en Washington y sostuvo que es necesario alcanzar una solución mediante negociaciones.

Fernández de Cossío reconoció además que un eventual acuerdo podría no satisfacer completamente a ninguna de las partes. Según sus declaraciones recogidas por Bloomberg, podría quedar “lejos” de lo que quiere el régimen, aunque ser “menos de lo que algunas personas en Estados Unidos podrían esperar”.

La declaración sobre la necesidad de una solución negociada contrasta con la posición expresada anteriormente por el canciller cubano Bruno Rodríguez, quien había negado que existieran negociaciones, acuerdos u hojas de ruta entre ambos gobiernos, aunque reconoció la existencia de contactos y comunicaciones con Washington.

En medio de este intercambio de mensajes, Washington mantiene su exigencia de cambios políticos y económicos en Cuba, mientras La Habana continúa sumida en un régimen totalitario y con denuncias diarias de violaciones de derechos humanos.