Representantes del régimen cubano y funcionarios del gobierno de Estados Unidos sostuvieron una reunión privada el pasado 24 de septiembre en Nueva York, durante la Asamblea General de Naciones Unidas, mientras el canciller cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, negaba públicamente que existieran conversaciones entre ambos gobiernos, según reveló Martí Noticias.
La delegación cubana estuvo encabezada por el vicecanciller Carlos Fernández de Cossío. El encuentro se produjo en medio de las declaraciones oficiales de La Habana que negaban contactos con Washington, pese a que ambas partes habían solicitado que la reunión se mantuviera en privado.
“El nivel de cinismo e hipocresía de los funcionarios cubanos es impresionante. Le dicen a la prensa que no hablan con Estados Unidos el mismo día en que están celebrando una reunión y piden que sea privada. Son unos mentirosos”, declaró una de las fuentes consultadas por dicho medio.
El reporte también recuerda que, en abril de este año, una delegación estadounidense viajó a La Habana y sostuvo comunicaciones con Raúl Guillermo Rodríguez Castro, nieto del exgobernante Raúl Castro, conocido como El Cangrejo y considerado parte del círculo cercano al poder en la isla.
Sin embargo, las fuentes consultadas por el medio cuestionaron los resultados concretos de estos acercamientos. “Vemos que prometen mucho, pero en concreto no hacen nada de lo que dicen”, comentó una de ellas sobre las negociaciones.
El propio Fernández de Cossío reconoció ese mismo 24 de septiembre, en declaraciones a la agencia estatal Prensa Latina, que existían comunicaciones directas y reuniones presenciales entre los dos gobiernos, aunque aseguró que no apreciaba avances y que los contactos se manejaban “con discreción”.
La existencia de estos contactos contrasta también con la posición que el vicecanciller había defendido públicamente meses antes sobre los límites de cualquier negociación con Washington.
En una entrevista concedida en julio a The New York Times, Fernández de Cossío manifestó la disposición de La Habana a atraer inversiones estadounidenses, incluso del propio presidente Donald Trump, pero descartó discutir modificaciones al sistema político cubano.
“Puedo estar seguro de que el gobierno de Estados Unidos no negociaría su Constitución ni su sistema político con otro gobierno. Así que no debería sorprender que Cuba no esté dispuesta a discutir sus asuntos políticos internos con Estados Unidos”, afirmó el funcionario.
Durante esa misma entrevista, el vicecanciller insistió en que el régimen buscaba impulsar cambios económicos para atraer capital extranjero y enfrentar la profunda crisis que atraviesa el país, sin que ello implicara modificar la estructura política de partido único.
La posición de La Habana también quedó reflejada a principios de septiembre, cuando Lianys Torres Rivera, máxima representante diplomática del régimen cubano en Washington, aseguró en una entrevista con Bloomberg que las conversaciones entre ambos gobiernos estaban “completamente estancadas”.
“El canal de diálogo se encuentra completamente estancado”, afirmó la diplomática, quien añadió que las partes ni siquiera habían conseguido acordar una agenda básica. “No hay negociaciones”, sostuvo.
Consultado por Bloomberg sobre esas declaraciones, un funcionario estadounidense describió a Cuba como un Estado fallido, resultado de años de mala gestión. También señaló que el principal obstáculo para mejorar las relaciones bilaterales era la clase dirigente de La Habana, a la que acusó de controlar la isla en beneficio propio.
Los contactos revelados ahora por Martí Noticias vuelven a poner de manifiesto la distancia entre los mensajes públicos de los representantes del régimen y las gestiones diplomáticas que mantienen con Washington.
Mientras La Habana reconoce la posibilidad de conversaciones cuando le resulta conveniente, sus funcionarios han insistido en que no están dispuestos a negociar cambios en el sistema político ni en la estructura de poder de la isla.