Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra el régimen cubano que esta vez alcanzan al Banco Internacional de Comercio S.A. (BICSA), una entidad financiera estatal acusada de prestar servicios al banco iraní Karafarin Bank, sancionado por Washington desde 2020. 

La medida, anunciada el jueves 15 de octubre, forma parte de la ofensiva de la Administración de Donald Trump para restringir las operaciones financieras de La Habana y sus vínculos con Teherán.

El Departamento de Estado informó que sancionó a BICSA bajo la Orden Ejecutiva 14404, firmada por Trump el 1 de mayo de 2026, que amplía las facultades de Washington para imponer restricciones contra personas y entidades vinculadas con el aparato de seguridad cubano, la represión y las amenazas a la seguridad nacional estadounidense.

Según el comunicado oficial, el banco cubano ha prestado servicios a Karafarin Bank desde al menos 2022. El Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a la entidad iraní en 2020, bajo la Orden Ejecutiva 13902, que permite imponer restricciones a actores que operan en determinados sectores de la economía iraní.

 

“Seguiremos identificando y eliminando de forma agresiva las interconexiones financieras y de seguridad del régimen cubano con Irán y otros estados y actores peligrosos y hostiles”, advirtió el Departamento de Estado en su declaración.

La Administración Trump sostiene que el régimen cubano permite la presencia y las operaciones de actores extranjeros hostiles a Estados Unidos en la región. En ese contexto, Washington ha situado los vínculos entre La Habana y Teherán entre sus principales preocupaciones de seguridad.

¿Qué implican las sanciones contra BICSA?

La designación implica el bloqueo de todos los bienes e intereses en bienes de BICSA que se encuentren en Estados Unidos o estén bajo la posesión o el control de personas estadounidenses. Esos activos deben ser reportados a la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), dependiente del Departamento del Tesoro.

Además, las personas estadounidenses o sujetas a la jurisdicción de Estados Unidos tienen prohibido realizar transacciones con la entidad sancionada, salvo que cuenten con una autorización o estén amparadas por una exención.

Las restricciones también contemplan riesgos para personas y entidades extranjeras que realicen determinadas transacciones con actores sancionados o que operen en sectores cubanos sujetos a las medidas de la Orden Ejecutiva 14404, entre ellos los servicios financieros. Las instituciones financieras internacionales deberán extremar las precauciones para evitar operaciones que puedan exponerlas a sanciones estadounidenses.

La designación de BICSA coincidió con una nueva ronda de sanciones contra actores iraníes anunciada el jueves por el Departamento del Tesoro. Según informó Reuters, la medida alcanzó a 16 personas y 10 entidades vinculadas con Irán.

La acción contra el banco cubano se produjo en coordinación con esas medidas y refuerza el interés de Washington en perseguir las conexiones financieras que mantienen La Habana y Teherán.

La información sobre las sanciones contra Irán está disponible en el registro oficial de acciones recientes de OFAC, mientras que el Departamento de Estado publicó los detalles de la designación de BICSA en su comunicado oficial.

Una ofensiva de sanciones contra La Habana

Las nuevas medidas se suman a una ofensiva de sanciones que Washington ha intensificado durante el último año contra entidades estatales, funcionarios y estructuras vinculadas con el régimen cubano.

El 1 de mayo de 2026, Trump firmó la Orden Ejecutiva 14404, que amplió las herramientas para sancionar a personas y entidades relacionadas con la represión en Cuba, el aparato de seguridad del régimen y las amenazas a la seguridad nacional y la política exterior de Estados Unidos. La disposición también contempla medidas contra actores que faciliten determinadas transacciones con personas o entidades sancionadas.

Posteriormente, el 13 de julio, el Departamento de Estado anunció sanciones contra diez entidades cubanas, como parte de una estrategia dirigida a fuentes de financiación del Gobierno y estructuras relacionadas con su aparato de seguridad. El 20 de agosto, Washington amplió las restricciones contra funcionarios y empresas estatales de sectores como los metales, la minería y la construcción.

El 3 de septiembre, OFAC anunció nuevas designaciones relacionadas con Cuba, entre ellas la del Banco Exterior de Cuba, otra institución financiera estatal. Estas acciones muestran que las restricciones estadounidenses no se limitan a funcionarios individuales, sino que también buscan afectar los canales financieros y económicos del Estado cubano.

Con la incorporación de BICSA, Washington vuelve a poner el foco en el sistema bancario estatal y en las relaciones económicas internacionales de La Habana.

La Administración Trump sostiene que estas medidas buscan reducir los recursos y las conexiones que permiten al régimen mantener su aparato de poder y sus vínculos con gobiernos considerados hostiles por Estados Unidos.