Amnistía Internacional (AI) denunció este jueves que Rusia utiliza engaños, coacción y prácticas de explotación para reclutar ciudadanos extranjeros y enviarlos a combatir en su guerra contra Ucrania, una situación que afecta también a ciudadanos de Cuba, Colombia, Brasil y Perú.

En un nuevo informe titulado Rusia: Tráfico de ciudadanos extranjeros para combatir en Ucrania, la organización documentó los mecanismos utilizados para captar a extranjeros, tanto desde sus países de origen como una vez que se encuentran en territorio ruso. Según AI, en muchos de los casos analizados estas prácticas podrían constituir trata de personas.

Para el Dr. Orlando Gutiérrez-Boronat, secretario General de la Asamblea de la Resistencia Cubana (ARC), que ha documentado la presencia de cubanos en dicha guerra, "el tráfico de mercenarios cubanos a servir a Putin en su guerra genocida contra Ucrania existe porque lo facilita descaradamente la dictadura comunista de Cuba a cambio de remuneración por parte de Moscú. Esto constituye un crimen de lesa humanidad".

El informe señala que miles de ciudadanos extranjeros procedentes de países de bajos ingresos, así como migrantes y refugiados que ya residían en Rusia, han sido incorporados al esfuerzo bélico ruso. Muchos fueron atraídos mediante falsas promesas de empleos civiles, salarios elevados, regularización migratoria o ciudadanía rusa, pero terminaron en el frente de batalla.

La investigación también documenta casos en los que los reclutas firmaron contratos sin contar con información adecuada, les fueron confiscados sus pasaportes, sufrieron restricciones a su libertad de movimiento o recibieron amenazas cuando intentaron abandonar el servicio militar.

Amnistía Internacional realizó entre 2024 y 2026 visitas a campos de prisioneros de guerra en el oeste de Ucrania y entrevistó a decenas de ciudadanos extranjeros, incluidos brasileños, colombianos y cubanos.

Según declaraciones ofrecidas por el equipo investigador de AI a la agencia EFE, la organización no ha identificado una cifra equivalente de extranjeros reclutados por Ucrania, por lo que no considera posible establecer una comparación entre ambos países.

Cubanos, entre los extranjeros reclutados

El informe recoge testimonios de ciudadanos cubanos que terminaron combatiendo para las fuerzas rusas después de aceptar ofertas de trabajo o contratos que incluían la posibilidad de obtener la ciudadanía rusa.

Uno de ellos, identificado como Enrique, tenía 18 años y trabajaba en la construcción en Rusia. Según relató a AI, un compañero le propuso firmar un contrato con las Fuerzas Armadas rusas con la promesa de obtener posteriormente el pasaporte ruso.

Enrique recibió 20 días de entrenamiento en Lugansk, ciudad del este de Ucrania ocupada por Rusia, y posteriormente fue enviado al conflicto. Fue capturado el 1 de septiembre de 2026.

Otro cubano identificado como Rubén llevaba aproximadamente un año viviendo en Moscú cuando fue condenado a seis años de prisión por posesión de drogas. En 2025, a él y a otros extranjeros encarcelados se les ofreció la posibilidad de firmar contratos con las Fuerzas Armadas rusas en lugar de cumplir el resto de sus condenas, con la promesa de obtener la ciudadanía rusa después de completar el servicio.

La organización señala que las redes de reclutamiento explotan especialmente las vulnerabilidades económicas, laborales y migratorias de los extranjeros.

El fenómeno no se limita a Cuba. AI documentó el caso de un brasileño de 22 años que fue reclutado en Australia bajo la promesa de un empleo relacionado con la informática. Terminó en uno de los llamados Centros Avangard, instituciones rusas de formación militar, donde permaneció recluido durante tres semanas..

También fueron documentados casos de colombianos que viajaron a Rusia después de encontrar anuncios de empleos civiles y terminaron recibiendo uniformes y fusiles.

Según los datos citados por EFE, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Perú reconoció que al menos 459 peruanos fueron captados por Rusia para ser aparentemente reclutados bajo engaños. De ellos, 11 han muerto, 114 permanecen desaparecidos y tres están en poder de Ucrania como prisioneros.

Amnistía Internacional denunció que algunas redes de reclutamiento funcionan mediante agencias con sede en Colombia que pueden recibir más de 2.000 dólares por cada persona captada.

La organización pidió a los gobiernos cuyos ciudadanos puedan estar en riesgo que emitan advertencias públicas sobre ofertas de trabajo fraudulentas relacionadas con Rusia, investiguen a los intermediarios y cooperen internacionalmente para llevar ante la justicia a los responsables.

También llamó a los Estados a evitar la criminalización automática de las víctimas de trata, sin impedir investigaciones individuales sobre posibles delitos.

La Habana mantiene su alianza con Moscú

El reclutamiento de cubanos ocurre mientras el régimen de La Habana mantiene una estrecha alianza política con el Kremlin y continúa respaldando a Moscú en escenarios internacionales relacionados con la guerra.

El pasado 24 de febrero, cuando se cumplieron cuatro años de la invasión a gran escala de Ucrania, la Asamblea General de Naciones Unidas aprobó por 107 votos contra 12 una resolución titulada Apoyo a una paz duradera en Ucrania. Cuba votó en contra del documento, al igual que Rusia, Bielorrusia, Corea del Norte, Irán y otros países.

La resolución respaldaba los esfuerzos para alcanzar una paz duradera en Ucrania y fue aprobada en el cuarto aniversario del inicio de la invasión a gran escala.

De esta manera, La Habana volvió a alinearse con Moscú en Naciones Unidas, incluso ante una resolución que promovía una salida duradera al conflicto.

El régimen cubano ya había adoptado una posición similar en diciembre de 2025, cuando votó contra una resolución de la Asamblea General que exigía a Rusia el retorno inmediato, seguro e incondicional de los niños ucranianos trasladados o deportados desde el inicio de la guerra. El texto fue aprobado por 91 votos a favor, 12 en contra y 57 abstenciones; Cuba estuvo entre los 12 países que votaron en contra.

La resolución de la ONU expresó preocupación por los niños ucranianos separados de sus familias y trasladados dentro de los territorios ocupados o deportados a Rusia.

El apoyo político de La Habana a Moscú contrasta con las denuncias internacionales sobre el reclutamiento de cubanos para las fuerzas rusas. Un informe del Departamento de Estado de Estados Unidos ya había señalado que ciudadanos cubanos fueron reclutados por compañías militares vinculadas con Rusia o directamente por las Fuerzas Armadas rusas mediante contratos laborales fraudulentos y posteriormente coaccionados para combatir en Ucrania. Ese mismo informe recogió alegaciones sobre la posible facilitación de estos procesos por funcionarios cubanos.

Además, una resolución del Parlamento Europeo presentada en marzo de 2026 denunció el reclutamiento y tráfico de ciudadanos extranjeros para la guerra rusa y señaló específicamente que miles de cubanos combaten junto a las fuerzas rusas, cuestionando que una participación de esa magnitud pudiera producirse sin conocimiento o aprobación del régimen cubano.

Miles de extranjeros han muerto combatiendo para Rusia

El alcance de la participación extranjera también quedó expuesto en una investigación conjunta de BBC News Rusia y el medio independiente ruso Mediazona, publicada en julio.

La investigación verificó al menos 3.586 extranjeros procedentes de más de 40 países muertos combatiendo para Rusia desde el inicio de la invasión a gran escala de Ucrania. Entre ellos había ciudadanos de Cuba, Estados Unidos, China, Vietnam, Polonia, India, Nepal, Serbia y otros países.

Del total, los investigadores lograron identificar individualmente a 1.285 combatientes extranjeros fallecidos, mientras que el resto correspondía a tropas norcoreanas identificadas dentro del registro de participantes extranjeros. La investigación utilizó fuentes abiertas, incluidos anuncios oficiales, publicaciones de familiares, fotografías de tumbas y homenajes a los fallecidos.

Para Amnistía Internacional, los casos documentados muestran un patrón que va más allá del reclutamiento convencional de combatientes extranjeros y que puede involucrar trata de personas, explotación y coerción.

La organización instó a los gobiernos latinoamericanos a actuar para prevenir nuevos casos, perseguir a los intermediarios y garantizar asistencia, repatriación y posibles reparaciones para las víctimas y sus familias.