La organización de derechos humanos Cubalex registró 115 muertes bajo custodia estatal vinculadas a establecimientos penitenciarios en Cuba entre el 1 de febrero de 2024 y el 30 de junio de 2026, según un informe publicado recientemente.

El registro comprende a personas privadas de libertad por resolución judicial e incluye siete casos de excarcelación o licencia extrapenal in extremis, en los que los fallecimientos ocurrieron horas o días después de la liberación, pero cuyo deterioro irreversible se había producido durante el período de reclusión.

La negligencia o negación de atención médica constituye el mecanismo predominante entre las muertes documentadas, identificado en al menos 80 casos, aproximadamente el 70 % del total.

Los registros analizados describen retrasos en la asistencia médica, interrupciones o ausencia de tratamientos y falta de respuesta ante situaciones de riesgo conocido. El informe señala que la recurrencia de estos hechos apunta a problemas que trascienden la actuación individual de determinados funcionarios y requieren examinar el funcionamiento de los servicios penitenciarios del régimen de la isla.

Entre los casos vinculados a la falta de atención destacan al menos 21 muertes atribuidas a desnutrición severa o inanición y 12 relacionadas con tuberculosis.

Cubalex señala particularmente la concentración de fallecimientos asociados a desnutrición e inanición en el Combinado de Guantánamo y Boniato, así como de muertes vinculadas a tuberculosis en Agüica y Boniato, lo que, según el informe, genera preocupación por las condiciones de alimentación, atención sanitaria y prevención de riesgos colectivos en esos establecimientos.

Muertes, violencia y suicidios

El informe también documenta casos de violencia letal atribuida a agentes penitenciarios, incluyendo golpizas y el empleo de fuerza letal durante un intento de fuga.

A estos hechos se suman casos en los que se reportó el uso prolongado de medios de coerción y muertes consideradas sospechosas, debido a que las versiones oficiales de suicidio coexistirían con indicios de violencia.

La organización diferencia estos casos de las muertes atribuidas al suicidio y señala que, en estos últimos, encontró antecedentes de depresión sin atención, intentos previos sin seguimiento y situaciones de trato degradante.

También fueron registrados fallecimientos causados por otros reclusos, circunstancia que, según Cubalex, plantea interrogantes sobre la supervisión dentro de los centros penitenciarios y la obligación estatal de proteger a las personas privadas de libertad frente a terceros.

La organización sostiene que atribuir una muerte a una conducta autolesiva o a la acción de otro interno no excluye analizar las posibles acciones u omisiones estatales que pudieron contribuir al desenlace.

Excarcelaciones antes de la muerte

Otro de los elementos analizados son las denominadas excarcelaciones in extremis. Cubalex aclara que estas no constituyen un mecanismo de muerte independiente, sino una circunstancia que aparece en distintos casos, ya que el fallecimiento se contabiliza según su causa real.

En siete casos documentados, las personas fueron liberadas o recibieron una licencia extrapenal cuando su estado de salud ya se encontraba gravemente deteriorado y murieron horas o días después.

Es el caso del preso político del 11J Luis Miguel Oña Jiménez, de solo 27 años, quien falleció en febrero anterior tras recibir una licencia extrapenal, cuando ya se encontraba grave de salud. 

El informe advierte que las denegaciones o demoras de licencias extrapenales durante el deterioro de la salud pueden cuestionar la oportunidad y eficacia protectora de este mecanismo. Además, una liberación previa al fallecimiento puede dificultar la trazabilidad de la muerte y provocar que no aparezca en registros que contabilizan únicamente los fallecimientos ocurridos formalmente bajo custodia.

Cubalex sostiene que la liberación de una persona antes de su muerte no elimina la obligación de investigar las decisiones, acciones u omisiones que tuvieron lugar durante su reclusión.

Santiago de Cuba, La Habana y Mayabeque concentran más de la mitad

La distribución territorial de los casos muestra una concentración en Santiago de Cuba, La Habana y Mayabeque, provincias que reúnen más de la mitad de las muertes documentadas por Cubalex.

La organización señala que la repetición de determinados mecanismos de muerte en establecimientos específicos permite identificar lugares que requieren atención prioritaria en materia de prevención e investigación.

El informe también llama la atención sobre las necesidades diferenciadas de personas con enfermedades crónicas, adultos mayores y personas con padecimientos de salud mental, así como sobre la situación de mujeres, personas afrodescendientes y personas encarceladas por motivos políticos.

Cubalex considera que estos grupos requieren un seguimiento específico ante posibles formas de discriminación y violencia interseccional.

La organización advierte que su registro tiene limitaciones. En ocho de los 115 casos, la información disponible no permitió determinar con precisión el mecanismo de muerte.

No obstante, Cubalex sostiene que estas limitaciones no disminuyen la gravedad de los hechos documentados ni la necesidad de esclarecer cada fallecimiento.

En conjunto, el informe identifica patrones recurrentes de desatención, violencia y desprotección en los establecimientos penitenciarios cubanos. Según sus conclusiones, las muertes documentadas evidencian problemas relacionados con la atención sanitaria, alimentación, seguridad y protección de las personas privadas de libertad.

Cubalex plantea que el esclarecimiento de cada fallecimiento debe estar acompañado de investigaciones independientes, supervisión externa, transparencia y reparación a las familias, además de cambios en las prácticas y condiciones institucionales que puedan favorecer la repetición de estos hechos.