Los hermanos Yoan y Yosvan Arévalo, detenidos desde junio pasado por participar en las manifestaciones pacíficas ocurridas en el barrio Barbosa, municipio Playa, en La Habana, permanecen en prisión con problemas de salud y sin recibir la atención médica que necesitan.
Estrella Álvarez, madre de ambos presos políticos, declaró a ADN Cuba que lleva semanas sin tener noticias de Yoan, quien fue trasladado de la prisión de Ivanov al Combinado del Este, en la capital, después de colocar un cartel de protesta en el centro penitenciario.
“Desde el 7 de octubre no tengo noticias de mi hijo”, aseguró Álvarez. La semana pasada acudió al Combinado del Este para intentar verlo, pero no le permitieron el encuentro y tampoco le recibieron los alimentos que había llevado para él.
La madre explicó que Yoan presenta un delicado historial médico, que requiere atención especializada. “Yoan está operado a corazón abierto, le falta un pulmón y fue operado en un hospital militar”, precisó.
La situación de su hermano menor, Yosvan, de 36 años, también preocupa a la familia. El joven, que permanece recluido en el campamento de trabajo forzado Toledo I, en La Habana, tiene problemas congénitos de visión que, según su madre, se han agravado durante su encarcelamiento.
“Todos los días pierde un poco más la visión y de noche no ve nada”, denunció Álvarez.
Las preocupaciones por el estado de salud de Yoan no son nuevas.
En septiembre pasado trascendieron denuncias de que el preso político estaba vomitando y defecando sangre, sin que fuera trasladado a un hospital ni recibiera, según los reportes de su familia, la atención médica y los medicamentos que necesitaba.
Los hermanos fueron detenidos en junio de 2026, en el contexto de las protestas pacíficas registradas en el barrio Barbosa, en el municipio Playa, después de que sus residentes permanecieran más de 30 horas sin servicio eléctrico.
El arresto, junto a otros manifestantes, fue de forma violenta y arbitraria.
Desde entonces permanecen encarcelados, mientras sus familiares denuncian el deterioro de su salud y las dificultades para conocer su situación y garantizarles condiciones adecuadas de atención médica.
El caso de Yoan y Yosvan vuelve a poner de manifiesto las denuncias sobre las condiciones de salud de los presos políticos en las cárceles cubanas, así como las dificultades que enfrentan sus familiares para acceder a información sobre ellos y proporcionarles alimentos y otros recursos básicos.
Hasta la fecha, más de cuatro meses después de la detención, los hermanos no tienen petición fiscal ni fecha de juicio.