El Instituto Cubano por la Libertad de Expresión y Prensa (ICLEP) documentó 134 violaciones a la libertad de expresión y de prensa en Cuba durante septiembre de 2026, un incremento del 8,9 % respecto a agosto y del 57,6 % en comparación con el mismo mes de 2025, cuando se registraron 85.
El uso abusivo del poder estatal fue el principal indicador represivo, con 49 casos, equivalentes al 36,6 % del registro. Por segundo mes consecutivo, esta categoría encabezó las violaciones documentadas, según el informe mensual del Observatorio Cubano de Libertad de Expresión (OCLE).
Los ataques, amenazas y agresiones psicológicas ocuparon el segundo lugar, con 48 menciones, el 35,8 % del total. Ambos indicadores concentraron el 72,4 % de las violaciones registradas durante el período.
La directora del OCLE de dicha organización, Arailaisy Rosabal García, declaró este martes a ADN Cuba el llamado constante que realiza el ICLEP A los organismos internacionales de derechos humanos y demás organizaciones relacionadas a libertad de expresión, para que "dirijan la mirada sobre lo que está pasando en Cuba".
El informe destaca también el regreso de los periodistas al primer puesto entre los perfiles de víctimas, con 30 hechos, que representan el 30 % de la base individualizada. De esta forma, los comunicadores desplazaron al ciudadano común, que había encabezado los registros de agosto tras un evento de protesta masiva.
La Habana fue el territorio con más violaciones, con 63 hechos, equivalentes al 59,4 % de la base territorial analizada. La Seguridad del Estado figuró como el principal perpetrador institucional, con 51 hechos documentados.
Periodistas en el centro de la represión
El ICLEP señaló que septiembre estuvo marcado por el regreso del periodismo independiente al centro del hostigamiento. De acuerdo con el informe, las violaciones vinculadas a la libertad de prensa duplicaron su peso proporcional respecto a agosto, al pasar del 13,8 % al 29,1 %.
Entre los casos destacados figura el del periodista Henry Constantín, director del medio independiente La Hora de Cuba, detenido el 16 de septiembre y trasladado posteriormente a la prisión de Kilo 7, en Camagüey. También se encuentran asediados hace meses y bajo una supuesta investigación, la pareja de periodistas independientes Yunia Figueredo y Frank Correa.
Su caso se enmarca en un patrón de acciones contra periodistas y activistas que, según el observatorio, incluye detenciones arbitrarias, amenazas, vigilancia y restricciones a la movilidad.
El informe también registró un incremento de las agresiones físicas, que pasaron de tres casos en agosto a siete en septiembre. Cuatro de estas agresiones ocurrieron dentro del sistema penitenciario, en consonancia con la situación de los presos políticos entre las víctimas documentadas.
Operativos contra activistas y celebraciones religiosas
El ICLEP identificó tres contextos principales que contribuyeron al aumento de las violaciones durante septiembre.
El primero fue el despliegue de vigilancia y control durante las celebraciones religiosas por el día de la Virgen de Regla y de la Virgen de la Caridad del Cobre.
El segundo estuvo relacionado con denuncias sobre el abandono médico de presos políticos en las cárceles cubanas. El tercero fue un operativo coordinado de cercos domiciliarios y arrestos contra activistas y periodistas para impedirles asistir a la actividad “Noches Americanas”, convocada por la Embajada de Estados Unidos.
Para el observatorio, estos episodios evidencian que los mecanismos represivos no se activan únicamente ante fechas políticas o acontecimientos de gran repercusión, sino también durante celebraciones religiosas y actividades relacionadas con la sociedad civil y sus vínculos con la comunidad internacional.
El ICLEP advirtió que el uso abusivo del poder estatal se ha consolidado como una herramienta central de la represión, mediante la instrumentalización de estructuras policiales, judiciales y penitenciarias contra personas que ejercen sus derechos fundamentales.
El balance de septiembre refleja un incremento sostenido de las violaciones documentadas. Los 134 indicadores represivos registrados superan en 11 los contabilizados en agosto de 2026, cuando el OCLE reportó 123, y en 49 los correspondientes a septiembre de 2025.
Las cifras muestran la persistencia de las restricciones contra quienes expresan opiniones críticas, denuncian abusos o ejercen el periodismo independiente en Cuba.