El preso político cubano Virgilio Mantilla Arango fue llevado este jueves a un nuevo juicio en el Tribunal Provincial Popular de Camagüey, en medio de un fuerte despliegue policial y sin que las autoridades permitieran a sus familiares estar presentes durante la audiencia, según denunciaron fuentes cercanas al activista.
Su esposa, Milka Ibáñez Morales, explicó al periodista independiente José Luis Tan Estrada que los familiares no pudieron entrar al tribunal para presenciar el proceso. “Lo llevaron en una patrulla, todo estaba sitiado, lleno de policías”, relató.
Ibáñez Morales contó que la familia únicamente pudo ver a Mantilla cuando salió del edificio judicial. En ese momento, el preso político gritó: “Morir por la Patria, es vivir”, una frase perteneciente al Himno Nacional de Cuba.
Por su parte, el Observatorio de Derechos Culturales (ODC) denunció este jueves que los familiares tampoco habían recibido una notificación previa del Tribunal sobre los detalles de la audiencia, lo que les impidió conocer oportunamente las condiciones en que se desarrollaría el proceso.
La nueva vista judicial se produce después de que la Fiscalía Provincial de Camagüey solicitara una condena conjunta de 10 años de prisión para Mantilla Arango por los supuestos delitos de propaganda contra el orden constitucional y desacato.
La acusación está relacionada con un video publicado en Facebook el 16 de septiembre de 2025, grabado en la necrópolis del municipio Carlos Manuel de Céspedes, en Camagüey. En las imágenes, el activista se dirigió al pueblo cubano desde el panteón de los combatientes y criticó al régimen, al que responsabilizó de la crisis económica, política y social del país.
La Fiscalía considera incriminatorias sus expresiones contra las autoridades, así como su llamado a los cubanos a perder el miedo y salir a las calles, de acuerdo con la documentación divulgada por el Observatorio de Derechos Culturales.
Mantilla fue detenido nuevamente en octubre de 2025, apenas dos meses después de haber recuperado su libertad tras cumplir una condena anterior por motivos políticos. Desde entonces permanece recluido en la prisión Kilo 7, en Camagüey.
El activista, fundador de la Unidad Camagüeyana por los Derechos Humanos, ha sufrido varios encarcelamientos y episodios de hostigamiento por su oposición al régimen cubano.
La petición fiscal incluye 10 años de privación de libertad por propaganda contra el orden constitucional y un año adicional por desacato, aunque establece una sanción conjunta de 10 años de cárcel.
El caso ha sido denunciado por organizaciones defensoras de los derechos humanos, que consideran que las acusaciones están relacionadas con el ejercicio de la libertad de expresión y las críticas pacíficas del activista contra la dictadura de la isla.
Hasta el momento de estas denuncias no habían trascendido detalles sobre el resultado del nuevo juicio ni una posible sentencia contra Mantilla.