• Raúl Cañibano: "hay una sola fotografía, la buena"

    Quien conozca a Raúl Cañibano convendrá en que su carácter, la manera en que dialoga, e incluso, cómo luce a simple vista, casi llega a contradecir el poder hipnótico de sus fotografías. Si aquellas desfilan con autosuficiencia, su autor, paradójicamente, se muestra de manera antagónica.
  • SOS: banda sonora para un final más dramático que épico

    Hay demasiados motivos que cuestionarse en estos días. Demasiados síntomas que advierten la inminencia de una caída, de un colapso que, para muchos, ya no era posible en un país cuya política parecía alinearse a la ruta de la apertura.
  • Pública intimidad: ¿cómo y dónde hacer el amor en La Habana?

    Si existe un ABC del sexo en esta ciudad, algo del tipo “consejos para no fracasar en tus citas sexuales”, confieso que no lo conozco. Quizás exista en forma de guía para extranjeros, como un folletín que te obsequian (o te venden) en alguna parte, cuya función es ponerte al tanto de dónde encontrar sitios, habitaciones de alta o baja gama para pasar el rato.
  • Apuntes para un crimen perfecto

    En este caso, la fotografía es apenas el móvil, el objet trouvé, por Reynier Leyva Novo (La Habana, 1983) en su intento de suscitar otro de sus discursos revisionistas.
  • In da club

    Helen, una rubia perfecta de veinte años, se ubica entre lo más codiciado en las noches del bar Mío & Tuyo. De día, estudiante del tercer año de Estomatología. De noche, especie de femme fatale conocida por todos: músicos, artistas, celebrities, proxenetas y putas.
  • Tarde de invierno

    A diferencia de Londres o Nueva York, aquí la llovizna no es elegante. La llovizna habanera no es fotogénica, no tiene el efecto de esas pelis románticas en que dos jóvenes aprovechan para besarse y celebrar que se aman. Aquí la lluvia es más un sálvese quien pueda, una estampida de gente buscando refugio y, sobre todo, algo en que moverse... 
  • Réquiem

    La Habana se pudre. Se va pudriendo bajo ese maquillaje que a duras penas pretende disimular sus grietas. Se pudre pese a la quimioterapia de sus nuevos hoteles.