Yanelis Núñez: El país lo estamos construyendo cada día

La curadora, crítica de arte y activista cubana, Yanelis Núñez, radicada en España, es cofundadora junto a Luis Manuel Otero Alcántara, del Museo de la Disidencia en Cuba y la #00Bienal de La Habana
Yanelis Núñez: El país lo estamos construyendo cada día. Foto: Cortesía del autor
 

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Conversar con Yanelis Núñez (La Habana, 1989), es retomar el inicio de movimientos y activismos que sostenían (y sostienen) un discurso crítico y frontal contra el gobierno cubano. Es curadora, crítica de arte y activista.

Además, coautora junto al artivista Luis Manuel Otero Alcántara, del Museo de la Disidencia en Cuba, plataforma que establece espacios de diálogos y de creación artística. También cofundó el Movimiento San Isidro (MSI), que ha estado en los últimos tiempos rompiendo cercos represivos del régimen y mostrando el verdadero rostro dictatorial de castrismo.

Núñez fue una de las organizadoras de la #00Bienal de La Habana, celebrada en 2018 a raíz de la decisión del Ministerio de Cultura (Mincult) de posponer la trece edición de la Bienal oficial. Ha participado en foros de debate internacionales como Creative Time y Forum 2000.

Hoy Yanelis vive en España, pero continúa su activismo y sus posturas a favor de la democracia y la libertad en la isla.

ADN Cuba, intercambió con la joven curadora y activista sobre la Cuba actual.

En la isla se está generando un ambiente de disenso importante y mucho más visible que en años anteriores. La televisión y la prensa oficiales han intentado construirle al disenso una mordaza y una historia de complicidad hasta con el terrorismo. Sin embargo, parece que los torpes discursos de siempre se están agotando, y cada vez más personas apoyan las dinámicas del disenso. ¿Crees, en efecto, que exista un despertar en los ciudadanos cubanos?

Se pueden ver en las redes sociales algunos de los gestos de inconformidad que dentro de la sociedad cubana están teniendo lugar. Ya sea por parte de activistas políticos o de ciudadanos que increpan a los policías y a las autoridades en la calle.

Sin embargo, no me gusta llamar a lo que está pasando en Cuba, un “despertar” porque siento que los cubanos están conscientes de que el sistema castrista no funciona. Pero en ese lugar comienza a aparecer otras problemáticas, como es el tema del miedo, la apatía, la corrupción en la que buena parte sobrevive y la saturación ideológica.

Yo creo que el Internet le ha dado a muchos cubanos un espacio de encuentro, de reconocerse entre ellos, y eso es importante para la lucha contra un sistema político que ha sobrevivido, en parte, por sembrar la desconfianza y la paranoia entre los ciudadanos.

Actos de repudio, destierros, regulaciones... ¿Cómo se construye un país cuando constantemente se ataca lo diverso, el disenso, y se genera una cultura de odio?

El país lo estamos construyendo cada día, en medio de todo eso.

Es imposible asesinar a la disidencia. Pueden intentar acallar a un movimiento, pueden encarcelar a líderes y activistas, pero la disidencia sobrevive y se renueva, y eso lo estamos viviendo ahora.

Yo soy parte del Movimiento de San Isidro, pero me siento completamente deudora del Movimiento Omni Zona Franca, de la blogosfera, de los artistas de los 80, de Antonia Eiriz; aun cuando sus gestos emancipatorios han sido borrados por el gobierno cubano.

Yo creo que el país debe pasar por un proceso de sanación y eso significa aprender a escuchar y cuidar al otro. El feminismo da unas claves importantes para construir otro tipo de sociedad, yo creo por ahí deben ir el camino.

¿Cómo fue tu inicio como artista en Cuba? ¿Qué y cuándo, detonó tu necesidad de hacer arte? ¿Qué artistas e ideas te influenciaron?

Yo no me considero artista, aunque he sido parte de procesos creativos intensos y divertidos en medio de un contexto hostil como el de Cuba. Yo soy graduada de Historia de Arte, sin embargo fue mi encuentro con colaboradores de la revista Havana Times en 2012, y luego mi relación con Luis Manuel Otero, lo que me hizo encontrar el sentido a lo que había estudiado; y ante todo mi lugar como ciudadana.

¿Qué crees de los sucesos de San Isidro y la protesta pacífica, el posterior Grupo 27N? ¿Qué repercusión han tenido para el arte y la sociedad civil en general, tanto dentro como fuera de Cuba? Sabiendo que algunos de los actores de estas manifestaciones sociales son cercanos a ti, ¿qué ha significado en lo personal?

Yo creo que la huelga de noviembre pasado es un resultado de la asfixia política a la que tiene sumido el régimen cubano a sus ciudadanos. Que un grupo de catorce personas, casi sin conocerse se acuartelaran en medio de un estado de sitio y que varios de ellos hicieran una huelga de hambre y de sed, solo es síntoma de una angustia colectiva.

Luego, que se plantaran más de 400 personas afuera de un Ministerio en Cuba es ya un evento sin precedentes que sin dudas dañó la “buena imagen” que el gobierno ha querido vender desde siempre. Ambos hechos construyeron para la opinión internacional otro relato de lo que está sucediendo en la isla. Por otro lado, también le dio al gobierno cubano un nuevo listado de a quienes reprimir.

Las últimas acciones que se vienen sucediendo por parte de los miembros del Movimiento de San Isidro y otros colegas del mundo del arte, me tienen muy orgullosa. Pero eso no quita que uno esté en vilo constantemente. El gobierno cubano es capaz de todo, y por eso nunca hay que subestimarlo. Siempre espero lo peor de ellos.

Hemos visto la injusta encarcelación de los manifestantes de Obispo, la prisión de Luis Manuel Otero Alcántara en una sala del hospital “Calixto García”, y a su vez vemos personajes que son voceros del régimen, anunciando leyes para menguar el ambiente de disenso y sembrar miedo. ¿Será que el régimen tiene aún más miedo y por eso está buscando desesperadamente escudos legales para acallar la libertad de disentir? ¿Crees que la obra de Otero Alcántara han influenciado al pensamiento libre, al actuar libre de las mordazas oficiales?

El gobierno cubano ya tiene los escudos legales para actuar con total impunidad. Ahí está la Ley 88, los delitos de peligrosidad predelictiva, desacato, resistencia, desorden público. Tienen además el artículo 4 de la Constitución cubana donde autoriza el uso de las armas para combatir a los disidentes. Y en el campo de la cultura tiene el mamotreto de “Palabras a los intelectuales” por donde se rige la política cultural del país. En fin todo el aparato legal, racista por naturaleza, está construido para censurar, reprimir y acallar a todo el que no piense como dicta el Partido.

Creo que Luis Manuel, así como el grupo de personas que trabajan codo con codo junto a él: Amaury Pacheco, Iris Ruiz, Afrika Reina, Maykel Obsorbo, Esteban Rodríguez, Katherine Bisquet, Claudia Genlui, Yasser Castellanos, Michel Matos, entre muchos otros; han ofrecido nuevas herramientas a la sociedad civil actual y ha favorecido el posicionamiento político de la comunidad artística, algo que ha sido muy difícil de lograr por los tantos beneficios que recibe.

Lo que ha sucedido en los últimos años ha tenido a Luis como uno de sus principales impulsores, y eso le ha costado sufrir una cadena constante de acoso, detenciones, abuso psicológico, violencia física, intento de descrédito, etc. Por eso siempre apelo a cuidar de él y de todos los activistas.

La visibilidad que ha alcanzado Luis Manuel ha sido porque ha puesto el cuerpo, desde todos sus ángulos y eso le ha costado perder amistades, oportunidades de trabajo, y una profunda tensión familiar.

Luis Manuel ha hecho lo que ha podido y ha sentido, y eso hay que aplaudirlo, pero él es uno solo, y es un artista. Solo ejerciendo cada uno, nuestro poder como ciudadano podremos salir de ese régimen.

 

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