“Imperfecto y cargado de lastres”, así califica en doble discurso Díaz-Canel al socialismo cubano
El presidente designado del régimen reconoció que el sistema cubano es "imperfecto y cargado de lastres" que hay que soltar, pero en vez de decir cómo y cuándo, presumió cínicamente de resistencia ante los embates del "enemigo"
Miguel Díaz-Canel
 

Reproduce este artículo

El presidente designado del régimen cubano, Miguel Díaz-Canel, hizo malabares oratorios recientemente para intentar legitimar una vez más la senda socialista a la que se aferra la cúpula gobernante en el país, pese a la agudización de la crisis sistémica y los pronósticos que no auguran una mejoría.

Como parte de sus malabares, el mandatario incurrió por momentos en un doble discurso. Pretendió ser honesto y reconocer al menos algo de todo lo que impide el desarrollo en Cuba, pero su defensa a ultranza del “camino iniciado bajo la guía de Fidel” hizo que terminase en lo que siempre terminan los discursos de los principales dirigentes del régimen: fanfarronería, apelación a una supuesta superioridad moral respecto al resto de gobiernos del mundo, y fe en un futuro que parece no llegará nunca.

Del socialismo cubano dijo Díaz-Canel que es “todavía imperfecto y cargado de lastres que debemos ir soltando por el camino”. Sin embargo, no reveló a los diputados, puesto que su mala pieza oratoria se produjo en la clausura del V Periodo Ordinario de Sesiones de la IX Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, cuándo ni cómo los pocos decisores de la cúpula se dignarán a permitir ir soltando esos lastres.

Como si no bastara con omitir importantes anuncios de reformas que Cuba necesita, pero su gobierno se niega a conceder, el pupilo de Raúl Castro y José Ramón Machado Ventura “rectificó” y dijo que, pese a esos aspectos negativos, el socialismo cubano es también “esencialmente humano y justo, como no lo ha sido ningún otro sistema en la historia”.

“Que un país pequeño, bloqueado y difamado por la mayor potencia de la historia resista corajudamente los ataques de su adversario y además se crezca, creando, innovando y aportando a la salvación colectiva, dentro y fuera de sus fronteras, solo puede explicarse por la orientación humana de un proyecto, la voluntad política del Partido y el Gobierno, y la extraordinaria fortaleza de un pueblo experto en resistir y en vencer”, exclamó en la habitual clave triunfalista del régimen, que siempre acude a lo mismo como motivos de felicitación o gratificación, sin importar cómo vaya de veras el país.

Quién sabe si realmente Díaz-Canel se cree sus palabras. Como ingeniero o titulado universitario, cuesta creer que así sea, pero al final no hace nada que realmente libre de lastres a los cubanos y su pretendido socialismo. 

De igual forma, sus continuas invocaciones a la continuidad, al extinto dictador Fidel Castro, y a sus ancianos mentores, llevan a concluir que en los años que le resten de mandato, lo designen indefinidamente o no, no habrá nada inteligente que esperar de él.

Sólo pondrá una mejilla para reconocer que hay muchas cosas que van mal, pero acto seguido pondrá la otra para decir que se va bien, porque se sobrevive al supuesto bloqueo estadounidense y se mantiene el empecinamiento en un sistema disfuncional, donde no hay de momento muestras de rebeldía que no se puedan controlar.