El pueblo no está preparado para las tiendas online
Son pocos los cubanos que ven o pueden ver las tiendas virtuales como una opción. La mayoría sigue rompiendo el aislamiento social para conseguir algunos alimentos
Son pocos los cubanos que ven las tiendas virtuales como una opción
 

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La pandemia de coronavirus ha removido a la sociedad. Según los expertos, las crisis cambian el orden de las cosas. Tal vez las nuevas tiendas online que el estado abrió por estos días sea una de ellas. Pero tiene trabas. Fallas de origen.

Juana es peluquera particular en el barrio La Coronela, en la Lisa. Tuvo que cerrar su negocio por la epidemia. Cuenta su historia:

“Tenía mi dinero guardado, como decía mi abuelo: intocable para épocas de crisis, y llegó el COVID-19 y tiré para adelante en las tiendas virtuales nuevas. Según el sitio web indicado, allí se ofertaban alimentos y productos de aseo, a domicilio. Gasté mis megas intentado hacer un pedido, tal y como decía la lista: cinco kilogramos de pollo, dos pomos de aceite, queso, picadillo de res y de pavo, salchichas, carne en conserva, yogurt, puré de tomate, frazada de piso, desodorante, jabón de tocador y de lavar, champú, almohadillas sanitarias, refrescos, detergente, una caja de malta y una de cerveza”.

“Hice el pedido completo, porque calculé que tal vez me alcanzaría para pasar la cuarentena, ahora que no se puede salir, porque es necesario preservar la vida. Pero el correo indicado rebotó todas las veces que lo intenté. A duras penas conseguí entrar a otro sitio, del periódico Granma, donde se especificaba que el método de la compra online es solo a través de tarjetas magnéticas. ¿De dónde son los cantantes? Ahí acabó mi sueño”.

Para Elvira, ama de casa de 73 años, del reparto Bahía, la palabra tarjeta magnética es cosa de ciencia ficción.

“¿Qué es una compra online? ¿Qué es un sitio web?”, se pregunta. “Mi hijo me mandó 200 dólares de Canadá y no puedo hacer nada con ellos. El estado debería suavizar la cosa y que el pueblo pueda hacer la compra por teléfono. Tendré finalmente que salir, a fajarme con el virus en la calle, tratar de sobrevivir, resistir, como dice la canción, y vencer. No hay de otra”.
 

 

Lucinda Ojeda, periodista, ve las cosas desde otro punto de vista.

“Las tiendas virtuales son solo para la gente pudiente. Esa venta online es el inventario reservado para el turismo del 2020, que tienen que darle salida. Es el suministro de la cadena hotelera y los restaurantes que será repartida entre ellos mismos, los que tienen acceso a las tarjetas magnéticas y puedan acceder al sitio web, para los que el coronavirus es solo un affaire”. 

“El hambre tal vez acabe más rápido con la gente que el coronavirus”, concluye Lucinda. “Ya se ve, en los agros vacíos, en los productos de las tiendas en divisas racionado por la libreta, en CUC. Un cambio genético en la sociedad del siglo XXI en Cuba, provocado por la pandemia más grande de todos los tiempos”.