Condenados a muerte

Mito, verdad y retablo: El guiñol de los hermanos Camejo y Pepe Carril, publicado por Ediciones Unión, es un libro del director del grupo Teatro de las Estaciones, Rubén Darío Salazar y del teatrólogo, dramaturgo y poeta Norge Espinosa Mendoza.

Rubén y Norge rescatan la historia del teatro de títeres cubano desde el descubrimiento de América por los europeos, que traían sus titiriteros a bordo con el objetivo de animar a la tripulación, hasta una historia más reciente y autóctona, con la creación del Guiñol Nacional, de los Camejo.

Fue en ese momento también en que María Antonia Beba Farías se inició en el oficio y fundó Titirilandia y Dora Calvajal Andaba de plaza en plaza con La Carreta.

En este trabajo los autores abordan en detalle el surgimiento y desarrollo del Teatro Nacional de Guiñol (TNG), con la unión del Guiñol de los Hermanos Camejo y el Guiñol de Oriente, deteniéndose en el trabajo de los actores Pepe Carril, Xiomara, Ulises y los hermanos Camejo, Pepe y Carucha; Significando también que en aquellos inicios contaron con los diseños de Armando Morales, la colaboración de Dora Alonso y su personaje inolvidable Pelusín del Monte, la del escritor José Ramón Brene con La Viuda Triste, la asesoría de Miguel Barnet, Martínez Furé y la maestra del mundo afrocubano, Lydia Cabrera.

El libro cuenta con palabras introductorias tituladas Guiñol definitivo, del Premio Nacional de Literatura Abelardo Estorino, el cual afirma que “el movimiento titiritero no ha muerto, a pesar de la larga noche de los asesinos. Con el ejemplo que significo el TNG surgen nuevos grupos, nuevos escritores… Ellos constituyen una nueva generación que descubre diferentes formas para un oficio tan viejo como el hombre mismo según leyendas o verdades históricas”.

Escriben los autores por ejemplo que “el 28 de marzo de 1956 la prensa nacional acoge un documento (…) que firman Carucha y Pepe Camejo junto a Carril” bajo el título de Manifiesto y programa por un Guiñol Nacional de Cuba, que es reproducido en el libro íntegramente.

El Guiñol de los Hermanos Camejo es encarado desde el parque Zoológico de La Habana como primer cuartel general que, con la creación del Instituto Nacional del Teatro y amparado por el Instituto Nacional de Cultura, pasa más tarde a tener su sede en una salita en el Palacio de Bellas Artes.

Acompañado por más de setenta imágenes entre fotografías del grupo, carteles y programas, se rescata en este libro también, la historia de los títeres Comino, Pimienta, Pelusín del Monte, Kiki Televiqui, Mascuello, Cholito, Libélula, don Perlimplín, Belisa y muchos más que, junto a puestas en escena tan emblemáticas como Las cebollas mágicas, La loca Chaillot, El cartero del Rey, La viuda triste, Asamblea de mujeres, Tintin pirulero y otras, hicieron las delicias del público, y gracias a las cuales sus artífices merecieran el puesto que tienen hoy en la historia del arte cubano.

En las páginas de este excelente libro sus autores también penetran a esa zona oscura que fue el alejamiento involuntario de los hermanos Camejo y Pepe Carril del TNG.

Xiomara Palacios ha recordado, desde el corazón mismo del TNG, aquellos años como “una turbulencia lenta”. El fin del universo de los hermanos Camejo y Carril es uno de los más dolorosos.

Y junto a esto tocan mucho de lo que ocurrió o hizo la nueva administración, con entrevistas realizada por ellos o citadas de revistas como Alma Mater o Revolución y Cultura.

Como no pudieron quemar a los Camejos, quemaron a los muñecos, o si no los repartían sin asomo de conservación, sin conciencia de su valor patrimonial —dice Armando Morales en entrevista concedida a Salazar— aquí hubo personas contra los muñecos y contra los Camejo. Los arrinconaron para quemarlos o que se pudrieran, ¿dónde están los muñecos?... era más fácil quemar a los muñecos.

Este volumen, ganador del Premio Rine Leal de Investigación Teatral de la editorial Tablas-Alarcos, si tuviese que ser definido con una palabra, esa podría ser: polémico.

Rubén Darío Salazar (Santiago de Cuba, 1963), es director artístico, actor, titiritero, investigador teatral y profesor de teatro, impartiendo además, conferencias y talleres en Cuba y otros países. Ha obtenido numerosos premios en festivales y concursos, tanto por sus puestas en escena como por su labor actoral, participando también, en importantes festivales, ferias y jornadas escénicas internacionales. Cuenta con publicaciones en revistas culturales cubanas y extranjeras.

Norge Espinosa Mendoza (Santa Clara, 1971) es poeta, dramaturgo y crítico, graduado del Instituto Superior de Arte en la especialidad de Teatrología, es presidente de la Sección de Crítica e Investigación Teatral de la Asociación de Artista Escénicos de la UNEAC y redactor de las publicaciones Entretelones y Extramuros. Ha sido asesor dramático de varios grupos, y sus piezas has sido estrenada por Teatro Pálpito, Teatro de las Estaciones y Teatro el Público, entre otras compañías. Sus artículos y ensayos aparecen en numerosas revistas cubanas y extranjeras.