Cuba: expatriaciones forzosas y peligrosidad social, la nueva estrategia del régimen

Un nuevo informe mensual de la organización Cuban Prisoners Defenders arrojó un promedio de 134 presos políticos dentro de Cuba y otros miles que reciben condenas “pre-delictivas” y “expatriaciones forzosas", como una nueva estrategia del régimen cubano para no aumentar el número de presos políticos.

Según el informe del CPD en Cuba existen dos grandes categorías de presos políticos:

  • Aquellos que pertenecen o están en la oposición pública al régimen
  • Aquellos críticos que, no perteneciendo a la oposición pública, son condenados por motivos de conciencia

El primer grupo cuenta con mayor visibilidad internacional y pertenecen a grupos de la oposición o colectivos organizados, mientras que el segundo sin pertenecer a ningún grupo de la oposición representa la represión más numerosa en la Isla y ha pasado por años inadvertido para las organizaciones de derechos humanos. “Estas condenas por “peligrosidad pre-delictiva” representan la gran arma represiva y disuasoria para la población crítica al gobierno”, explica el informe.



Estas condenas por “peligrosidad pre-delictiva” representa la gran arma represiva y disuasoria para la población crítica al gobierno y formula condenas de años de prisión para personas que no cometieron delito alguno ni en grado de tentativa, explica CPD.

CPD ha explicado que el grupo opositor con mayor representatividad en la muestra es UNPACU, al contar con un 48% de los presos de conciencia de la isla. La organización notó además un crecimiento de actos violentos, allanamientos, golpizas y detenciones en la isla hacia miembros de la UNPACU. “Si hay esfuerzos por reducir la lista, artificialmente, por parte del régimen, no parece que este sea el caso de la UNPACU”, agrega el informe mensual.

Resulta evidente que la presión por bajar el número de presos políticos de la isla, que estamos ejerciendo múltiples sectores de la sociedad civil en la isla y fuera de ella, han hecho que el régimen, más que nunca, instaure una política de expatriación forzosa para los críticos más activos y que serían objeto de necesaria prisión de conciencia para detener su actividad”, añadió la ONG.