Caos en Afganistán: Talibanes toman control del palacio presidencial

En una ofensiva relámpago, el Talibán se ha hecho con el control del país asiático, mientras la estampida humana, tanto de nacionales como extranjeros, desborda los aeropuertos.
Talibanes-Palacio (Al Jazzera)
 

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Tras entrar a la capital afgana, los talibanes ocuparon finalmente el Palacio Presidencial este 15 de agosto, mientras la estampida de los pobladores locales ha convertido la ciudad en un caos, según reportes de la prensa internacional.

Un vocero de la organización terrorista aseguró a Al Jazeera que pretenden devolver al país el nombre de Emirato Islámico de Afganistán, el mismo que tenía bajo su gobierno (1996-2001), cuando gobernaban los talibanes, hasta que fueron expulsados por fuerzas encabezadas por Estados Unidos luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Imágenes transmitidas por la cadena Al Jazeera mostraron a los combatientes talibanes en el Palacio Presidencial de Kabul, horas después de que el presidente Ashraf Ghani abandonara el país.

En Facebook, Ghani señaló que tomó esa “dura” decisión porque lo contrario habría supuesto “la destrucción” de Kabul.

Los milicianos entraron a la ciudad mientras helicópteros pasaban sobre sus cabezas para evacuar al personal de la embajada de Estados Unidos. Otras misiones occidentales también están sacando a su gente.

Los civiles, que temen que los talibanes vuelvan a imponer el tipo de gobierno brutal que prácticamente eliminó las libertades individuales, se apresuraron a abandonar el país también, haciendo fila frente a los cajeros automáticos para retirar los ahorros de toda su vida.

En una espectacular ofensiva, el Talibán capturó casi todo Afganistán en algo más de una semana. Apenas unos días antes, un análisis militar estadounidense estimó que pasaría un mes antes de que la capital se viera presionada por los insurgentes.

El vocero talibán Suhail Shaheen dijo al canal en inglés de la televisora qatarí Al-Jazeera que los insurgentes “esperan un traspaso pacífico de poder de la ciudad de Kabul”. Sin embargo, cuando se le preguntó qué clase de acuerdo querían los talibanes, Shaheen reconoció que buscaban una rendición incondicional del gobierno central.

Los insurgentes intentaron calmar a los residentes de la ciudad e indicaron que sus combatientes no entrarían en las casas de la gente ni se entrometerían con sus negocios. También anunciaron una “amnistía” para los que trabajaron con el gobierno afgano o con fuerzas extranjeras.

“Ni la vida, ni la propiedad ni la dignidad de nadie sufrirán, y las vidas de los ciudadanos de Kabul no correrán peligro”, afirmó el grupo. Pese a las promesas, el pánico empezó a extenderse y mucho se apresuraban a salir del país a través del aeropuerto de Kabul.

Estados Unidos comenzó los vuelos rápidos de enlace desde su embajada con helicópteros Chinook horas después de que los milicianos capturasen la ciudad cercana de Jalalabad, la única ciudad importante aparte de Kabul que no controlaban.

*Foto: AP

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